miércoles, 26 de julio de 2017

The Cure - Disintegration (1989)


ÁLVARO: Estoy disfrutando de ese infierno personal llamado “vacaciones”, por lo que mi alma se encuentra en estos momentos en un lugar muy oscuro. Oscuro como el Mar Mediterráneo, por la noche, donde no puedes siquiera ver tu propio reflejo. Y es por eso, o no, que el disco que vamos a reseñar está semana es tan inhóspito y siniestro. Hablo de Disintegration, de Robert Smith y sus Cure.

JORGE: Tal vez dicho infierno personal se asemeje al que Smith vivía en los momentos en que pergeñó este disco, aparentemente con una depresión a cuestas y la crisis de los 30 acechándole. Aunque tampoco parece que al grupo le fuera excesivamente viento en popa, a pesar del éxito comercial de su anterior trabajo, Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me: los problemas con el alcohol, y un poco en general, tengo leído, el pasotismo del baterista/teclista Lol Tolhurst, supusieron un terremoto, que, unido a lo que pasaba por la cabeza del cantante, pudo influir en esa opresiva oscuridad que mueve el disco. Y que, diré de antemano, poniéndome a cubierto de inmediato: se me hace un tanto tediosa, para qué engañarnos.

lunes, 24 de julio de 2017

Batalla de los Discos: David Bowie vs. Leonard Cohen vs. Nick Cave and the Bad Seeds


Aunque haya tardado meses en llegar, y haya esperado pacientemente en el tintero el proyecto desde octubre del año pasado, por fin está aquí: recuperando nuestro mítico formato de la Batalla de las Bandas (con Adri de invitado en esta ocasión) enfrentamos hoy a tres titanes de la música, dos de ellos fallecidos el pasado 2016, que compiten con el último de sus discos publicados. Con todos ustedes, en Rockrítico: Blackstar de David Bowie vs. You Want It Darker de Leonard Cohen vs. Skeleton Tree de Nick Cave.


miércoles, 19 de julio de 2017

Tori Amos - Little Earthquakes (1992)



JORGE: Bueno, bueno, bueno. Bueno. Una semana más, aquí estamos para traeros… pues un clásico más. Estamos ante uno de los más magníficos discos debut de los ‘90, perpetrado por esa reconocible pelirroja, increíble pianista, intimista compositora, amiga de Neil Gaiman, señora del invierno y… no sé qué más decir. Me estoy limitando a recordar las palabras que Álvaro quería prohibir en esta crítica.

ÁLVARO: Igual no hace falta mencionarlas. Aunque creo que sustituir “piano” por “dentadura musical” hubiera mejorado mucho la calidad de la presente crítica. El resto podemos intentar olvidarlas, creo. Y ahora que hemos alienado a todos nuestros lectores, podemos pasar a introducir a esta pelirroja que mencionas, que no es otra que la ínclita Tori Amos. Suelo ser yo el que hace el contexto histórico, pero estoy por obligarte a hacerlo a ti, a ver por dónde sales. ¡Hale, suerte!

domingo, 16 de julio de 2017

Rockrítico Weekly: Redskins + Betty Davis + alt-J

REDSKINS - NEITHER WASHINGTON NOR MOSCOW... (1986)



Ni siquiera la inesperada defunción de mi computadora ha sido capaz de detener mis ansias de escribir. Bueno, si que lo ha hecho, pero no quería frenar "Rockrítico Weekly" en su segunda semana de existencia. El primero de los álbumes que nos ocupa pertenece a una banda con un nombre a priori racista que no es más que una provocativa chanza que denota las creencias marxistas de estos jovenzuelos. La música que nos ofrecen los Redskins es una especie de soul punkarra bastante sui géneris, de ritmos acelerados, órganos, metales y una actitud revolucionaria. "Kick Over the Statues", nos exhortan, y parecen bastante convincentes.

jueves, 13 de julio de 2017

David Bowie - The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972)


ÁLVARO: ¡Hemos vuelto! Como la gripe, o peor. Hoy vamos a meternos en harina con un álbum que adoramos fuerte. De hecho, para arruinar la sorpresa final, voy a decir ya mismo que le doy al disco que nos ocupa, The Rise and Fall of Ziggy Stardust, un 30. ¡La puntuación perfecta! ¡Lo nunca visto!

JORGE: Empezamos fuerte. Yo tengo que reconocer que le tengo miedo a esta crítica. Me pasó un poco como la primera vez que reseñé, salvando muchísimo las distancias, a Nacho Vegas: estuve demorándolo meses porque no sabía cómo enfocar el hablar de un artista a quien admiro tanto y, en este caso, que tan influyente ha sido. Con todo, fui yo quien propuso este disco, dado que era un poco vergonzosa la ausencia de Bowie en el blog (a que hicimos justicia en el Hall of Fame), y… bueno, no se me ocurría mejor forma de traerle que con el que es probablemente su trabajo más laureado y reconocible. Si no me equivoco, el primero donde Bowie creó un alter-ego, ¿cierto, Álvaro?

A: Así es: Ziggy Stardust, esa especie de mensajero de los extraterrestres que predica un mensaje de amor y paz a través del rock and roll, fue su primera transformación en un personaje, y por lo tanto también nuestra primera impresión del “camaleón” en el que se convertiría. Este Ziggy es el protagonista también de este disco, que es en cierto modo uno conceptual aunque menos de lo que parece: la cara B tiene algo más de unidad, pero en general sigue pudiendo verse como una colección de canciones sin más. Ziggy acabó causando ciertos problemas mentales al pobre David, ya que el personaje acabó superando a la persona y Bowie no tuvo más remedio que poner fin al experimento en medio de un concierto en 1973.

domingo, 9 de julio de 2017

Rockrítico Weekly: Blind Melon + Glen Campbell + Crystal Castles

BLIND MELON - BLIND MELON (1992)



Blind Melon lo petó fuerte, y de manera un tanto extraña (más aún considerando la temprana muerte de su líder Shannon Hoon en 1995), han pasado prácticamente al olvido más absoluto salvo por unos cuantos noventeros trasnochados. Su estilo, pese a menudo asociarse al grunge que tan en boga estaba por aquellos años, debe bastante más al rock buenrollista y hippy de los Grateful Dead. Si acaso, la banda grunge con la que más parecido guardan sería Pearl Jam. Quizá sea ese sonido jam el responsable de su desaparición del imaginario colectivo, que le pregunten a Spin Doctors o Phish si no. Otra banda referente podrían ser Guns 'n' Roses, dado que Hoon participó en la grabación de los Use Your Illusion

miércoles, 28 de junio de 2017

King Crimson - In the Court of the Crimson King (1969)


JORGE: Una semana más, los designios de Belcebú, el rey carmesí, han llevado a nuestros caminos a juntarse en esta corte musical, a discutir sobre un verdadero clásico. Un disco que sentó las bases de un género que ha tratado Álvaro profusamente en el blog, y que él podrá presentar mucho mejor que yo. ¿Por qué he comenzado a hablar, pues, antes que él? Ese es un misterio del que jamás conoceréis la respuesta. O sí. El timón es tuyo, tovarich.

ALVARO: Mucho rock progresivo estamos trayendo. Demasiado, probablemente. Por mucho que represente los excesos del género y una dependencia en la técnica en la que cada vez estoy menos de acuerdo, el rock progresivo es un estilo que conozco bien desde hace años. Podría hablar de aquella vez en el instituto cuando presenté un trabajo sobre el tema, pero no le interesa a nadie así que no lo haré. El caso es que es este presente álbum, “In the Court of the Crimson King”, el que inaugura el género, allá por 1969. La banda por aquel entonces llevaba apenas unos meses junta, aunque todos se conocían desde hace un tiempo: el guitarrista Robert Fripp y el batería Michael Giles estuvieron en un trío psicodélico-experimental con el hermano de este último, y el teclista y multinstrumentalista Ian McDonald también había compartido conjunto con Peter Sinfield, el... consultor artístico (letrista, sin ir más lejos, aunque tomaba casi cualquier decisión de índole creativa. El choque de egos con Fripp tuvo que ser digno de ver). Como ocurriría siempre con los Crimson, estos integrantes (a los que hay que añadir, por supuesto, a Greg Lake, el bajista y vocalista que luego formaría parte de Emerson, Lake & Palmer) no se mantendrían mucho tiempo juntos. Igual que dijimos que Joy Division no era Ian Curtis y ya está, no es fácil afirmar lo mismo con Robert Fripp y King Crimson, ya que lo uno no existe sin lo otro.

miércoles, 21 de junio de 2017

Kate Bush - Hounds of Love (1985)

ÁLVARO: Buenas tardes, queridos televidentes. Otra semana más, estoy aquí con mi querido Jorge para hablar de un disco que guardamos muy dentro de nuestros corasones latinos. Nos dimos cuenta entre otras cosas de que la presencia femenina en nuestro blog dejaba un poco que desear, así que elegimos ponernos las pilas y reseñar una maravilla del pop artístico, el insuperable “Hounds of Love”, de Kate Bush. Que no tiene nada que ver con George Bush. Creo.

JORGE: Creo yo también, y espero fervientemente. En todo caso, y si bien he participado de esa realización de lo patriarcal de este blog, el mérito de traer esta reseña es en un 97% de Álvaro: él trajo ya a esta artistaza a un viejo podcast de una época en que hasta dejábamos vernos las caras en vídeo, él nos descubrió que era la misma señora detrás del “Wuthering Heights” ante nuestro estupor, y es él quien tiene la portada de este magnífico disco como foto de perfil en sitios. Así que, cuando me propuso trabajar esta joya ochentera, pues no lo dudé: me puse las pilas, escuché más allá de las tres o cuatro pistas que ya conocía y… he de decir que el disco me ha sorprendido muchísimo. Por indagar, ¿qué supuso esto en la carrera de Kate Bush?

miércoles, 14 de junio de 2017

Genesis - Trespass (1970)


JORGE: Bueno, bueno, bueno. Pues parece que aquí estamos otra vez, una semana más y un día más tarde de lo previsto porque… no me apetece buscar excusas. Por cosas. Y vamos a reseñar un disco bonito, ¿a que sí?

ÁLVARO: Así es, amigo mio. Aunque lo primero que pensé al ver que íbamos a reseñar este disco fue... ¿por qué “Trespass”? Así a priori se me ocurren como cinco discos de Genesis que abordaría antes que este. Los cinco posteriores, de hecho. Pero es cierto que “Trespass” es en cierto modo el primer disco de la banda, ya que el verdadero debut fue más bien un extraño batiburrillo de pop sinfónico que poco se parece al resto de trabajos de la banda. Bueno, ya me estoy enrollando...

miércoles, 7 de junio de 2017

Joy Division - Unknown Pleasures (1979)



ÁLVARO: Bueno, bueno, bueno, ¿cómo usted por aquí?

JORGE: Hace muchos tiempos que por aquí no estaba, y quiero aprovechar esta oportunidad para decir que estoy comiendo yogur helado de vainilla. Y no sé, un poco eso. ¿Qué hacemos aquí? Cuéntanos.

A: A ver, los acontecimientos se han desarrollado de una manera que ha desembocado en una vuelta al campo de la crítica musical.

J: Efectivamente, así ha sido. Hemos decidido volver con más fuerza que nunca para hacer críticas conjuntas de discos, como ya hicieron Álvaro y Diego en su fantástico análisis del último disco de Muse. Y el primero de todos ha querido la suerte que sea Unknown, de Joy Division, una banda que vio nacer la misma ciudad en que ahora mismo me encuentro. ¿Qué nos puede contar usted de ellos?

jueves, 13 de abril de 2017

Rockrítico Hall of Fame: 1



Jorge: ¡Buenos días a todes, lectores míes! Y a todas y todos. Y eso. Que estáis aquí, honrando con vuestra presencia… (redoble de tambores) ¡el primer Hall of Fame de Rockrítico, consagrado a artistas serios, y bien, y esas cosas! Solo quiero informar de que el nombre de este archivo en que trabajamos es “rherngferf”, porque nos tomamos muy a pecho nuestro trabajo, y ya cedo la palabra al único, el ínclito, el inigualable, el-que-no-me-ha-amenazado-para-decir-esto: ¡Quixote!

Quixote: ¡Aquí estoy yo! El mejor crítico musical del multiverso, con permiso del gran, inconmensurable, prácticamente inmaculado Jorge. Pero como dijo el Señor Lobo, “¿Miércoles ya? Que pronto se pasan las semanas”. Y como pasa tan rápido el tiempo, este año ya ha visto elegidos a los nuevos miembros del Salón de la Fama de Cleveland, entre los que se incluyen Yes, Journey, y no sé quién más porque es BASURA.

Jorge: Tu actitud pasiva-agresiva no nos va a ser de ninguna ayuda. O sí, qué demonios, esto es un blog elitista de crítica musical, o algo de eso, así que igual sí. Bueno, cuéntales a esta gente el sistema de selección antes de lanzar la lista.

martes, 28 de marzo de 2017

Anochecer en Waterloo: ¿Quién mató al rock?


Figura 1.1. Persona equivocada.

Si nos imaginamos al tipo de persona que diría, sin un rastro de sarcasmo en sus palabras, que "la música de hoy en día es una mierda, son sólo voces con mogollón de efectos y las escribe un ordenador", pensaremos en posiblemente un hombre, de una edad de entre 20 y 250 años, con barba descuidada y tal vez una camiseta de los Red Hot Chili Peppers, la del asterisco rojo seguramente (que se ha vendido mejor que cualquiera de sus últimos discos, estoy convencido). Esta persona, que está por todas partes en Internet y en la vida real, al parecer ha descubierto un secreto que las multinacionales musicales del mundo han intentado ocultar durante generaciones, y es que las inteligencias artificiales son ya capaces de reemplazar a un ser humano y engañar a millones de incautos. Casualmente, si sustituyéramos a esta persona por un ordenador (un Commodore 64 bastaría), nadie se daría cuenta tampoco.

Y no nos equivoquemos: el rock ha muerto. C'est fini. Kaputt. Etcétera, etcétera. El argumento con el que algunos soñadores contestarían es que "noooo, no ha muerto, sigue por ahí lo que pasa es que está ESCONDIDO". A lo que yo digo que muy bien, pero también hay gente haciendo rockabilly, doo-wop o música juglaresca con virtualmente la misma repercusión, y considero esos tres géneros igual de difuntos.

lunes, 27 de marzo de 2017

Anochecer en Waterloo: El barco de Teseo en la música popular

Esta iba a ser mi tesis doctoral pero he decidido publicarla aquí porque merece ser leída por las muchedumbres.

Teseo era un guerrero ateniense, cuando lo de ser guerrero era una salida profesional viable porque había minotauros que matar, entre otras cosas. Dada la naturaleza de los dioses olímpicos, tan propensos a inmiscuirse en los asuntos humanos, sus aventuras se veían a menudo obstaculizadas por la intervención de un Zeus irascible o un Poseidón pasado de rosca.

Esto hacía que el barco de Teseo, una obra de ingeniería intachable de varios kilómetros de eslora para almacenar las cabezas de todas las bestias a las que extinguía él sólo, necesitara de más de una sesión de chapa y pintura de vez en cuando. Si el dios del trueno ocasionaba una tormenta que llevaba a la nave contra las rocas, había que arreglar el estropicio. Por eso Teseo era poseedor del carnet VIP de varios astilleros de las costas griegas, que le hacían descuento y le venía muy bien. Los dioses seguirían siendo responsables de calamidades hasta la llegada del cristianismo, cuando se decidió que el Todopoderoso sería el causante únicamente de todo lo bueno del mundo, siendo lo malo culpa de aquellas personas que o bien viven en pecado o bien no rezan lo suficiente. Pero me desvío del tema.

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