domingo, 22 de octubre de 2017

Rockrítico Weekly: Red Temple Spirits + Electric Light Orchestra + Beyoncé

RED TEMPLE SPIRITS - DANCING TO RESTORE AN ECLIPSED MOON (1988)




Piero Scaruffi, uno de los críticos musicales más controvertidos (una especie de Boyero italiano con un odio acérrimo a los Beatles), le dio a este álbum un 8, que para su sistema de medida (pocas cosas superan el 7) es algo así como un 15 sobre 10. Por si esto no fuera suficiente, la confluencia de dos géneros similares pero complementarios como el rock gótico y el post-punk en este álbum, lo convierten en una apuesta segura para pertenecer a mi olimpo personal. Veremos si es cierto. "Exorcism / Waiting for the Sun" nos dice un poco todo lo que necesitamos saber, una psicodélica introducción instrumental, con una fuerte presencia del bajo, que da paso a la quejumbrosa voz del cantante, un poquito a lo Peter Murphy, William Faircloth. Es siniestro, y es particularmente excitante cuando la batería se crece más y más hasta cubrir buena parte de nuestra atención.

"Liquid Temple" es un cambio de tercio total, con sonidos de un folk psicodélico bastante inglés, mientras que "Dark Spirits" es prácticamente power pop. El frenesí post-punk, por el contrario, es más que obvio en "Dreamings Ending", que contiene un final apoteósico en el que se realiza lo que solo podría definir como un solo de flauta free jazz, o algo así. De su extraña visión espiritual de la vida nos informan en "Moonlight", donde profesan ser hindúes, budistas y satánicos al mismo tiempo. El álbum dura lo suyo, más de una hora, que puede resultar algo cargante con cada rasgueo de guitarra sonando igual (igual de bien por otra parte), pero merece la pena al menos probar un par de canciones y conocer el extraño mundo de los Red Temple Spirits, que decidieron meter un poco de misticismo pinkfloydiano en su post-punk y les salió bastante bien.


VALORACIÓN: 20/30

GÉNERO: Post-punk místico


ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA - ON THE THIRD DAY (1973)



La ELO va a tener el prestigioso honor de ser la primera banda en aparecer dos veces en este ecléctico Rockrítico Weekly. La vez anterior, hablábamos de un grupo que empezaba a encontrar su esencia, esa mezcla de beatlesismo con orquesta sinfónica. Pero ahora nos vamos aún más atrás, al disco inmediatamente anterior. Y, para sorpresa de nadie, todo estaba más que preparado para el salto: sólo faltaban las naves alienígenas. Un tema como "Bluebird Is Dead" no podría sonar más a John Lennon ni a tiros (mala selección de palabras, tal vez): la voz cansina de Jeff Lynne complementada por las agudas cuerdas y por una progresión de acordes cortada por el patrón de los de Liverpool. Hay sonidos interestelares, pero como dijo Michael Machell, "no es lo suficiente espacial".

"Showdown" es, de lejos, la mejor canción del disco, un gran tema que suena a la Electric Light Orchestra que todos conocemos, con un fantástico solo de guitarra y un sonido casi funky que anticipa, de alguna manera, lo que pasaría unos cuantos años después en "Last Train to London". "Daybreaker" ya es sci-fi, al menos en los arpeggios descendentes de sintetizador que prácticamente aparecen en una de cada dos canciones de esta gente: es un instrumental divertido, quizá un poco "Everlasting Love" en ciertos momentos, pero si es un plagio por lo menos está bien elegido. "Ma-Ma-Ma Belle" es glam orquestal, y suena más a 1973 que otros temas. Los gérmenes de la ELO, que estallaron al año siguiente, se encuentran ya aquí de una manera más primigenia. Una escucha más que recomendada.


VALORACIÓN: 21/30

GÉNERO: Boogie orquestal a punto de salir de la atmósfera.


BEYONCÉ - LEMONADE (2016)

 


Vaya año loco fue el 2016 de Beyoncé, entre Superbowls reivindicativas, rumores de rupturas con Jay Z (consecuencia de éste álbum, a decir verdad) y otras calamidades como el considerable fracaso de la plataforma Tidal, propulsada por su marido y que este disco tenía el complicado cometido de vender a gente que estaba contenta con Spotify o Apple Music. Pero como el título indica, con todos estos limones Bey hizo limonada, y aunque personalmente me gusta más su disco anterior, este es su trabajo más maduro hasta la fecha. Todo empieza con "Pray You Catch Me", una emotiva balada R&B en la que da a entender que no todo está bien en la familia Carter-Knowles. "Hold Up" tiene el ubicuo sonido de la corneta de aire, y un aire algo más reggae.

La primera gran sorpresa del disco tal vez sea "Don't Hurt Yourself", por la aparición estelar de Jack White. Liberador y subido de tono, este pseudoblues contiene un sample de Led Zeppelin (quizá a su manera otra reivindicación, dada la más que conocida faceta de expoliadores de la música afroamericana de Plant, Page y compañía). Después del ritmo trap de la repetitiva "Sorry" ("¿QUIÉN ES BECKY WITH THE GOOD HAIR OMG?", se preguntó el mundo entero) el álbum pierde fuelle hasta el tramo final, sin perder en cualquier caso el norte, con escarceos con el country ("Daddy Lessons") bastante afortunados incluidos. "Love Drought" en particular me parece fantástica. "Freedom", con un excelente rap del todopoderoso Kendrick Lamar, es el tema estrella, dando espacio a la voz de Beyoncé para brillar y al mismo tiempo dar su mensaje, el que lleva nos contando unos cuantos años. "All Night" es similarmente excelente, con una genial producción y una mezcla de rap distante y voz angelical. En fin, es una Beyoncé más humana y confesional, igual de fuerte. Es quizá más consistente que su trabajo anterior, pero no alcanza los mismos techos en mi humilde opinión. La cual no le podría importar menos a la señora Knowles.


VALORACIÓN: 17/30

GÉNERO: "Yassss slay queen"-pop

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