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domingo, 10 de diciembre de 2017

Rockrítico Weekly: Adam Green + Robyn + That Petrol Emotion

ADAM GREEN - FRIENDS OF MINE (2003)



A primera vista, Adam Green es otro de esos cantautores indie que son bichos raros con una guitarra en su habitación. Ex-miembro de los Moldy Peaches, banda puntera del movimiento anti-folk neoyorquino que también vio nacer como artista a la persona que nos ocupará en la crítica de la semana que viene, lo que nos ofrece "Bluebirds" de entrada es un sonido soleado y melancólico, como un pop barroco y algo twee, muy de otra época, aliñado con algunas de las letras más extrañas que recuerdo ("Cleaning out my wisdom teeth / I found a diamond in my gums"). La voz de Green es cálida y grave, no especialmente expresiva, pero para eso están las cuerdas, para añadir el preciosismo cuqui que evita que las canciones se parezcan a las de un campamento episcopaliano.

domingo, 22 de octubre de 2017

Rockrítico Weekly: Red Temple Spirits + Electric Light Orchestra + Beyoncé

RED TEMPLE SPIRITS - DANCING TO RESTORE AN ECLIPSED MOON (1988)




Piero Scaruffi, uno de los críticos musicales más controvertidos (una especie de Boyero italiano con un odio acérrimo a los Beatles), le dio a este álbum un 8, que para su sistema de medida (pocas cosas superan el 7) es algo así como un 15 sobre 10. Por si esto no fuera suficiente, la confluencia de dos géneros similares pero complementarios como el rock gótico y el post-punk en este álbum, lo convierten en una apuesta segura para pertenecer a mi olimpo personal. Veremos si es cierto. "Exorcism / Waiting for the Sun" nos dice un poco todo lo que necesitamos saber, una psicodélica introducción instrumental, con una fuerte presencia del bajo, que da paso a la quejumbrosa voz del cantante, un poquito a lo Peter Murphy, William Faircloth. Es siniestro, y es particularmente excitante cuando la batería se crece más y más hasta cubrir buena parte de nuestra atención.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Rockrítico Weekly: Jane Siberry + The Lucy Show + Thrice

JANE SIBERRY - THE WALKING (1987)




Jane Siberry es difícil de describir, aunque si comenzamos con el patrón de Kate Bush (que es algo relativamente habitual), y añadimos un mayor desdén hacia las estructuras convencionales del pop, sin que esto signifique un abandono total de las melodías con gancho, nos aproximamos bastante. El álbum es hijo de su década por completo, y hay fragmentos (cortos, eso sí), que podrían pertenecer a cualquier single de éxito de la época. Como el espacio musical es gratis, la canción de apertura dura más de 9 minutos, pero no se nota porque hay suficientes ideas en ella como para un disco entero. "The White Tent The Raft" es extrañísima y mágica, con sonidos sofisticados como el siempre agradecido bajo sin trastes. Es musicalmente abierta, en el sentido de que parece que puede ir a cualquier sitio en cualquier momento, con acordes que rara vez dan un sentimiento de finalidad. Es para escucharla.

domingo, 13 de agosto de 2017

Rockrítico Weekly: Nina Simone + The Hush Sound + The Church

NINA SIMONE - PASTEL BLUES (1965)




Nina Simone es, obviamente, una de las grandes, la dama del piano bar en la que cantaba mordaces críticas al racismo imperante en frente de un público blanco que lo tragaba entre risas nerviosas. Así que su voz, tan personal, tan única, estaba abocada a dividir a quien lo escuchaba, ya bien por sus provocativas letras o por su peculiar timbre, que desde luego es un gusto adquirido, aunque increíblemente influyente (hola, Jeff Buckley; hola, Anohni).

miércoles, 26 de julio de 2017

The Cure - Disintegration (1989)


ÁLVARO: Estoy disfrutando de ese infierno personal llamado “vacaciones”, por lo que mi alma se encuentra en estos momentos en un lugar muy oscuro. Oscuro como el Mar Mediterráneo, por la noche, donde no puedes siquiera ver tu propio reflejo. Y es por eso, o no, que el disco que vamos a reseñar está semana es tan inhóspito y siniestro. Hablo de Disintegration, de Robert Smith y sus Cure.

JORGE: Tal vez dicho infierno personal se asemeje al que Smith vivía en los momentos en que pergeñó este disco, aparentemente con una depresión a cuestas y la crisis de los 30 acechándole. Aunque tampoco parece que al grupo le fuera excesivamente viento en popa, a pesar del éxito comercial de su anterior trabajo, Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me: los problemas con el alcohol, y un poco en general, tengo leído, el pasotismo del baterista/teclista Lol Tolhurst, supusieron un terremoto, que, unido a lo que pasaba por la cabeza del cantante, pudo influir en esa opresiva oscuridad que mueve el disco. Y que, diré de antemano, poniéndome a cubierto de inmediato: se me hace un tanto tediosa, para qué engañarnos.

miércoles, 7 de junio de 2017

Joy Division - Unknown Pleasures (1979)



ÁLVARO: Bueno, bueno, bueno, ¿cómo usted por aquí?

JORGE: Hace muchos tiempos que por aquí no estaba, y quiero aprovechar esta oportunidad para decir que estoy comiendo yogur helado de vainilla. Y no sé, un poco eso. ¿Qué hacemos aquí? Cuéntanos.

A: A ver, los acontecimientos se han desarrollado de una manera que ha desembocado en una vuelta al campo de la crítica musical.

J: Efectivamente, así ha sido. Hemos decidido volver con más fuerza que nunca para hacer críticas conjuntas de discos, como ya hicieron Álvaro y Diego en su fantástico análisis del último disco de Muse. Y el primero de todos ha querido la suerte que sea Unknown, de Joy Division, una banda que vio nacer la misma ciudad en que ahora mismo me encuentro. ¿Qué nos puede contar usted de ellos?