lunes, 29 de abril de 2013

La batalla del pelmazo: Satriani vs Vai vs Malmsteen


Dejemos una cosa clara. Estos tres ases del Shred, maravillosos guitarristas todos ellos, tienen un dominio del instrumento increíble, al que jamás podré aspirar. Técnica desbordante, velocidad, destreza, son maestros de las seis cuerdas…

Pero me aburren.

Por tanto, van a ser enfrentados en un duelo (ensayístico) a muerte, a ver quién me aburre más. Asumo que seré violado, mutilado y destripado, no necesariamente en ese orden, por legiones de guitarristas furiosos por escribir este artículo. Sin embargo, procedamos.

sábado, 27 de abril de 2013

Pequeña Serenata Nocturna, W. A. Mozart



Ha pasado una semana desde que subí mi primera entrada a este blog y no ha tardado mucho tiempo en llamar a mi puerta la necesidad de publicar otra vez. Si os gustó la Zarabanda de Händel, hoy tenemos ante nosotros una obra que habréis tarareado, escuchado y fantaseado hasta en la sopa. Es lo que tiene la música de Mozart, el compositor más grande (en mi humilde opinión) de todos los tiempos. Junto a Hadyn, se convirtió en el gran exponente del Clasicismo, el periodo musical que sucedió al Barroco, donde la inventiva y la elegancia se daban la mano. Genio y figura, con más de 600 obras escritas en una vida demasiado corta (35 años), ha dejado un legado musical difícilmente superable, y muchas de sus piezas han cambiado por completo la historia de la música. Me estoy reservando para hacer un análisis de su inmortal Réquiem, pero tranquilos, que todo llegará. Algo de tal calibre se merece la mejor crítica y descripción posibles, y eso requiere un tiempo que mi doble grado no me permite. Mientras tanto, nos podemos deleitar con su Pequeña Serenata Nocturna o Serenata nº 13, obra que, si bien no ha marcado un punto de inflexión en el Clasicismo, sí que ha alcanzado una notable fama y singularidad y se ha convertido en una de las famosas de Mozart, sin estar ni mucho menos entre las mejores de su repertorio, gracias al inmortal estribillo de su primer movimiento. Vamos a echarle un vistazo.

miércoles, 24 de abril de 2013

Rush - Moving Pictures (1981)


La semana pasada, Rush por fin fueron incluidos en el Hall of Fame del Rock and Roll. Año tras año, las listas de nominados aparecían y no se veía al trío canadiense, lo que llevó a sus fans y al propio grupo a calificar a la institución de "una broma" y lindezas similares. Pero la noche acabó llegando, y Rush acabó tocando con Foo Fighters y pasándolo bien y, admitiendo, en palabras de Neil Peart, su bateria, que era una "cosa importante".

Antes de 1981, Rush había ofrecido unas cuantas obras de verdadero interés: "2112" (1976), sin ir más lejos, es uno de sus mejores álbumes, y por supuesto está "Permanent Waves", inmediatamente anterior a este "Moving Pictures" y que ya muestra que Rush podía hacer perfectamente la transición de rock duro progresivo a... lo mismo pero asombrosamente digerible.

lunes, 22 de abril de 2013

Zarabanda, Georg Friedrich Händel


Buenos y soleados días, seguidores de Rockrítico. Me presento como Pablo, admirador del tinto, la Historia y, como no, de la música. Hace algunas fechas remotas Spartan George me picó con la idea de participar en el mejor blog de crítica musical que existe y, de paso, en crear una nueva sección. Una sección de... ¿música clásica? Sí, bueno, este blog en principio debía centrarse sólo en el género rock, pero teniendo en cuenta que se han analizado discos de Shakira o Adele... No creo que importe, ¿no? Es decir, la música clásica es el comienzo de todo. De todo lo bueno, por supuesto. El inicio de algo maravilloso y eterno, que abarca una etapa de genios entre los que destacan en primera plana Mozart y Beethoven, pero la lista de grandes compositores y obras que se puede hacer es, como en el rock, enorme. E incluso los compositores más denostados y que pasaron desapercibidos siempre tienen algo digno de mención. También hay que destacar a los diferentes instrumentos, con los que se han creado maravillas en forma de conciertos para solista: violín, violonchelo, piano, trompeta, órgano, clarinete, flauta...


sábado, 20 de abril de 2013

3x1: The Lumineers – Kiss The Anus Of A Black Cat – Mumford & Sons

¡Ho Hey! ¡He vuelto! ¡Otra vez! Ahora, en principio, para quedarme. Como no os han dicho nada mis compañeros, os contaré brevemente que tenemos un nuevo fichaje (ya se presentará) y un cierto planning ahora en el blog, y que intentaremos publicar más asiduamente… En mi caso, no tanto como me gustaría, porque tengo que mantener también Yo Me Bebo Tu Batido, y La Pluma Rota, y estoy intentando conseguirme una vida. Pero haré lo que pueda por seguir aquí.

Comenzaré mi retorno jedi con tres discos muy interesantes: dos de ellos elegidos por mi colega Andrés; y otro (el más raro, como podréis suponer), aconsejado por el señor Quixote. A ello.

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The Lumineers – The Lumineers (2012)


viernes, 19 de abril de 2013

1991: El Grunge (2x1 Pearl Jam + Nirvana)


1991: un año dorado para la música. Pocas veces se han juntado tal cantidad de discos clásicos en un mismo año. Es decir, pocas veces se ha dado tan buena música al mismo tiempo. A finales de los 60, pero eso es otra liga. Este es el año del Grunge, un movimiento que resultó ser necesario.

¿Y eso tío? Pero si la música de los 80 molaba… Sí, pero hasta cierto punto. La música se había exagerado hasta límites insospechados, incluso absurdos, por la influencia de la MTV. Eran los tiempos del heavy de cardados, de Rick Astley y de los Depeche Mode felices. Algo espantoso. Ese modelo de música necesitaba algo opuesto que le soltara una patada en el culo.

La patada llegó en 1991: por un lado, el Thrash Metal se coló en la escena mainstream, gracias al Black Album de Metallica, que permitió el avance en tropel de grupos de Metal bastante cafre hacia el gran público como Pantera o Sepultura; por el otro lado, un contingente de grupos de Seattle convulsionó el Rock and Roll, era rock del de toda la vida, algunas cosas más punk, otras más metaleras, pero con una fuerza nihilista imparable. Sí señores, esto es el Grunge.

martes, 16 de abril de 2013

Yes - The Yes Album (1971)



Iba a reseñar el "Little Earthquakes" de Tori Amos, pero teniendo en cuenta que Blaze y SG le tienen tanto o más aprecio que yo, he decidido pasar de él de momento, y ya elegiremos quién lo critica. Así que pasamos directamente a Yes.

Yes es mi grupo preferido de rock progresivo con diferencia. Los únicos que se les acercan son Pink Floyd, pero básicamente por "The Wall", que es progresivo sobre todo en concepto, y menos musicalmente. Además, cuando uno piensa en el sonido puro de este género, en órganos grandilocuentes y patrones de batería imposibles, tiene que pensar más en Yes que en Floyd, porque estos últimos tienen un sonido propio bastante especial que no se adecúa a estos "estándares," por llamarlos de alguna manera.

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