Los últimos años de Slipknot han sido jodidos. Bien jodidos. En mayo de 2010 Paul Gray, bajista y miembro fundador de Slipknot, aparece muerto en su habitación de hotel por una sobredosis de morfina. El futuro es bastante incierto, sobre todo a nivel compositivo, dado que Paul Gray era bastante activo en las labores de composición.
El grupo decide sacar un recopilatorio en 2012, Antennas to Hell, pero aún se encuentran en un trance. La pérdida de Paul Gray ha supuesto un golpe realmente duro. Tanto es así, que cuando Slipknot levantan un poco de cabeza y hacen un par de conciertos (destaca el Monsters of Rock de 2013, en el que son cabezas de cartel), tienen al bajista escondido, sin iluminarle ningún foco. Ese bajista no es otro que Donnie Steele, uno de los primeros guitarristas de la banda, antes de que Mick Thompson le sustituyera.
Para colmo, en diciembre de 2013, la banda expulsa a Joey Jordison. El futuro es incierto. ¿Cómo iba a sonar Slipknot sin Paul Gray ni Jordison?

