miércoles, 30 de agosto de 2017

Madonna - Like a Prayer (1989)



ÁLVARO: Puede que la vida sea un misterio, pero no estoy aquí solo. Me acompaña como cada semana mi querido Jorge. Hoy tenemos a una de las grandes, la reina del pop, una transgresora, innovadora, icono feminista y postmodernista, empresaria, compositora, madre atenta y cariñosa, amiga de sus amigas, y cantante: Madonna. Y viene acompañada del álbum que la transformó de estrella en referente cultural, allá por los finales de la década de los ochenta, Like a Prayer.

JORGE: Y viene acompañada, también, de un Magnum clásico muy rico que me estoy comiendo. No sé muy bien qué añadir a una introducción a esta reseña casi tan perfecta como la que hace Madonna del que, aunque no sea el mejor (dicen algunos) disco de su carrera, bien podría ser el más importante, el que hizo que arrasara entre los críticos y le valió la aprobación unánime del panorama musical. Creo.


A: Es más que posible que así fuera, pero yo no estaba vivo en aquella época. Dijo Ignatius, creo, que lo peor de lo ochenta es que en lugar de que triunfaran Prince y Cyndi Lauper, lo hicieron Michael Jackson y Madonna. Que me lo han contado, yo no se lo he oído decir. El caso es que escuchando este disco es difícil estar de acuerdo con tal afirmación, porque resulta un disco más maduro que cualquiera de la señorita Lauper. Aunque puedo llegar a compartir lo de Prince. ¡Y Prince sale en este álbum! ¡La pista 3! ¿No es maravilloso?

J: La verdad es que “Love Song” me revuelve las entrañas, pero no en plan bien, sino en plan “me provoca una diabetes de manual”. Aunque igual hago mal en estar ya criticando la primera canción del disco que mento, así que elegiré otra al azar para elogiarla: “Till Death Do Us Part”. Cómo mola ese tema, joder. Qué cosa más guapa de batería, y de ritmo, y de todo.

A: “Till Death Do Us Part” es sin duda mi descubrimiento de este disco, un tema brutal que puede ser usado como prueba irrefutable de la evolución en Madonna. La canción habla sobre su matrimonio con un señor que ganó un Óscar un par de veces, y que resultó ser bastante horripilante. Jarrones rotos y la voz ansiosa de Madge aportan fuerza al mensaje, en el que acusa a su ex-marido de pagar su propia inseguridad con ella. Y todavía habrá gente que tachará a Madge de banal pop de mercadillo. Bah, les digo. ¡Bah!

J: Sí es cierto que hay canciones que podrían dar un poco esa impresión, sobre todo sin una escucha atenta de las letras, pero incluso en ese supuesto, los arreglos y la composición nos alejan de esa visión. Responsabilidad en parte de Madonna y en parte de Patrick Leonard, long-life amigo suyo, co-productor y co-compositor de este y de muchos otros álbumes de la artista (y del You Want It Darker de Cohen y tres de sus mejores temas, entre miles de cosas más, pero mento este para hacernos autopublicidad). La presencia de Patrick se hace notar tanto detrás de las canciones como a las claras: por ejemplo, me han dicho por ahí que Madonna le dedicó la preciosamente extraña “Dear Jessie” a su hija. Me han dicho, yo no sé de esto.

A: Es correcto eso que mencionas. Y sí, Madonna tuvo responsabilidad creativa a tope con este álbum como co-productora y co-compositora. Mayormente de estas letras tan íntimas para lo que nos tenía acostumbrados. Uno de ellos es el maravilloso “Oh Father”, una especie de carta de reproche y/o perdón a su propio padre. Es una emotiva balada, con una bella interpretación, y una atmósfera como de liberación. Que, al fin y al cabo, es el tema del álbum: liberación de todo, y expresarse mucho. Madonna nos inspira, o inspira a alguien, a que nos expresemos, que no nos conformemos con ser lo segundo mejor. No sé si me parece buena idea decir que Madonna estaba dirigiéndose a mi con esa canción, “Express Yourself”, pero por qué no. Es un buen consejo para todo el mundo. Por ejemplo, puedo decir que me caes bien, y hago así del mundo un lugar mejor. ¿No crees?

J: Qué bonitas cosas que me dices, y que opino yo también de ti. Pero sí, estoy de acuerdo con lo que comentas, y diría que esa liberación y expresión se llevan a un punto culminante precisamente con el cierre del álbum: ese extrañísimo “Act of Contrition” que pasa de rezo evangélico a berrido cabreado con la recepción de un hotel metafórico, o yoquesé qué demonios pasa ahí. Con todo, también al comienzo esos sustantivos se le podrían aplicar perfectamente, con el tema homónimo, el famosísimo “Like a Prayer”, una de las mejores maneras de comenzar un disco que se me vengan a la cabeza, y al que únicamente veo el problema de que es tan absolutamente increíble que todo lo que viene después me parece necesariamente inferior.

A: “Like a Prayer” es grandiosa, una mezcla de gospel y pop comercial que resulta en una de las grandes canciones de todos los tiempos. Y sí, amenaza con empañar el resto del disco con sus coros eclesiásticos y esas cosas, pero el álbum se mantiene en pie, si bien sin llegar como dices a esos mismos niveles de euforia. Ni siquiera hay tantos temas bailables: aparte de “Express Yourself” tienes la familiar “Keep It Together”, que podría ser la canción más 1989 jamás grabada y poco más. Sí que me gustaría también destacar lo maravillosa que es “Cherish”, esa canción con reminiscencias de los sesenta, tan alegre y que tanto desentona con la temática del disco. Pero aunque sea más True Blue que Like a Prayer, me sigue pareciendo excelente.

J: Ciertamente, no es el disco más bailable del mundo, y “Like a Prayer” es, aparte de su temática, una suerte de excepción en un disco más centrado en el intimismo derivado de la fortísima carga religiosa, tanto de coros como de temáticas, pues está presente incluso en los temas de amor (como “Spanish Eyes”, que además de ser muy rara, pues menta mucho a Dios, y creo que va de un ligue, o algo parecido). “Cherish” es, desde luego, uno de los grandes temazos, y de paso un buen ejemplo de la cuidada producción que mentábamos antes (y que viene acompañada por una cantidad de arreglos y músicos envueltos en este trabajo que da hasta miedo).

A: Qué bien producido esta todo, sí. Y bien interpretado, aunque Madonna ha recibido críticas durante toda su carrera por ser una cantante mediocre, cosa que francamente no entiendo. No es Whitney Houston, pero de qué sirve ser Whitney Houston. En fin, la única canción que no hemos mencionado me parece algo más flojilla, la balada “Promise to Try” que dedica a su madre, que falleció cuando ella era pequeña. En general, me parece un disco estupendo de pop adulto. En Rolling Stone dijeron que era lo más cercano que había estado el pop comercial del arte, pero bueno, qué saben en Rolling Stone de todas formas, me pregunto yo.

J: En Rolling Stone creo que no les gusta El Canto del Loco, así que no tienen puta idea de nada, hablando mal y pronto. Y no sé mucho más que añadir. Desde luego es un disco que pretende ir más allá de lo superficial y entretenido, para ofrecer temas que conectan muy íntimamente con quien lo escucha, y cuida cada detalle al máximo. Es bien.

A: Le gusta a todo el mundo menos al Papa Juan Pablo II, que al parecer propuso boicotear a Madonna porque el vídeo de “Like a Prayer” era poco menos que blasfemia. Que si arrumacos con un santo, estigmas en las manos, condenar el racismo... Que a mi Juanpa me caía bien, no me hagas esto. Tal fue la repercusión que Pepsi, la empresa que en un principio había concertado un acuerdo comercial para que “Like a Prayer” apareciera en sus anuncios, rompió el contrato. Por lo menos Madge se quedó con el adelanto, que no está mal.

J: ¿El Papa? Pues no me suena de nada. ¿Qué música hacía, era competidor de Madonna, o algo?

A: Creo que es el cantante de Ghost. Tiene muchos seguidores, por lo visto.

J: Ah. Ese. Menudo pieza, ¿eh? Pues sí que... Encima, se ha quedado un tiempo hoy...

A: Ha estado nubladito, medio lloviznando. Un clima idóneo para la práctica del deporte rey, el golf sobre hielo. Pero divago, vamos a la cosa esa de los numeritos. Empieza tú.

J: Pues yo que sé. Un 8’25, venga. Por qué no.

A: Qué informal esa asignación de nota. Voy a consultar mis apuntes. Ah, sí, yo le doy un 20, porque al fin y al cabo que es un 20 si no un 10 dos veces. Y así es este álbum, como dos dieces como dos castillos. Irrelevante que el tope sea 30. Nos ha quedado algo muy extraño, ¿no?

J: Esa impresión tengo. Puede haber sido una mezcla de falta de ganas con falta de… No sé. Riego cerebral, o algo. Eso, o que está sonando “Puede ser” en bucle por la gracia de Dani Martín. 

A: No sé si quedan amigos, ni si existe el amor. Pero sí que sé que “Like a Prayer” está muy bien, y que lo tenéis que escuchar todos aunque prefiráis al Papa de Ghost. Que hay gente con ese mal gusto. Termina tú esta cosa rara.

J: Vivan el Papa Emeritus y Dani Martín, coño ya.

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