domingo, 24 de septiembre de 2017

Rockrítico Weekly: Paramore + 10cc + The Lounge Lizards

PARAMORE - PARAMORE (2013)




Paramore es una de las escasas bandas que ha tenido una trayectoria ascendente: desde sus años de emos adolescentes (siendo probablemente los mejores en dedicarse a ese género) a su reconversión en banda adulta con tintes new wave que son ahora. Su disco epónimo (el cuarto), es una especie de pivote entre ambas etapas, con un sonido pop rock más genérico. Así suena "Fast in My Car": pegadiza, divertida, satisfactoria. Tres adjetivos que se podrían aplicar al conjunto del álbum, por lo general.

La duración del álbum es totalmente injustificable, en cualquier caso: sesenta y tres minutos dan para dos discos, y la segunda mitad de éste tiene su buena cantidad de relleno. Pese a esto, y pese a la salida de la banda de los importantes hermanos Farro (guitarra y batería), hay calidad. "Daydreaming" es rock de estadios, "Part II" recuerda a "Since U Been Gone" con su seca batería, hasta que alcanza la locura instrumental, "Still Into You" tiene campanillas, sintetizadores y líneas cortantes de guitarra (Paramore en estado puro)... Y, como en todo disco abotargado que se precie, también tenemos interludios breves con Hayley Williams cantando sobre un ukelele, como si fuera Zooey Deschanel en una película de Wes Anderson. Sea como sea, "Ain't It Fun" es el tema estrella, con ese pequeño riff de percusión tan golosón, recurso que llevarían a su extremo lógico en su más reciente álbum, After Laughter. Considero que no hay canción de pop que no mejore con un par de notas de vibráfono bien colocadas. Lo mismo opino de los coros gospel: convierten en oro todo lo que tocan. Por suerte "Ain't It Fun" tiene ambas cosas. El álbum termina con "Future", que es un tema post-rock de casi ocho minutos que difícilmente podría estar más alejado del resto del material. Corriendo riesgos, ya han llegado más lejos que ninguno de sus contemporáneos.


VALORACIÓN: 17/30

GÉNERO: Pop-rock post-adolescente


10CC - 10CC (1973)



Este es el primer disco de los famosos 10cc, unos estudiosos del pop con mucho sentido del humor. Graham Gouldman había escrito algunas de las mejores canciones de los 60 ("Bus Stop" de The Hollies; "For Your Love", de The Yardbirds), así que se asoció con sus compañeros Eric Stewart, Kevin Godley y Lol Creme (estos dos últimos acabarían formando un dúo de pop en los ochenta de cierto éxito). 10cc, una popular banda, empezó aquí, con el retropop de "Johnny Don't Do It", con ese ritmo de seis por ocho y esas voces a lo Frankie Valli. Muchas canciones son producto de diez años antes, con una producción actualizada y un poco de sorna.

Es como la banda sonora de American Graffiti condensada en diez temas. Son verdaderos artesanos del pop, y cada canción contiene algún momento peculiar, como podría ser el Wilsoniano puente de "Sand in My Face" (en general despliegan gran creatividad en sus puentes). "Donna" es estúpida, con ese ridículo falsete, y aun así este cándido intento de doowop tiene su encanto, y fue su primer hit, con esas huecas guitarras tan distintivas de la banda. Otro highlight es "The Dean and I", quizá la única canción de amor adolescente que menciona a John Milton. El gran problema de la canción es que virtualmente es exactamente igual a "Rubber Bullets", pero en versión reducida y con ese repetitivo inicio. En comparación, "Rubber Bullets" es una épica reinterpretación de "Jailhouse Rock" en versión boogie, divertida y pegadiza. El álbum en su conjunto lo es, corto y muy disfrutón, y aunque 10cc no evolucionó demasiado a partir de aquí en términos de su sonido, los tres álbumes subsiguientes lo superaron.


VALORACIÓN: 19/30

GÉNERO: Pastiche retro-pop


THE LOUNGE LIZARDS - THE LOUNGE LIZARDS (1981)




En el New York de finales de los setenta, se formó un potente caldo de cultivo para algunos de los músicos underground más transgresores. Estamos hablando de leyendas como el saxofonista John Zorn, el bajista Bill Laswell o los guitarristas Marc Ribot o Arto Lindsay. Este último en particular, un apasionado de la música brasileña, fue el elegido por los hermanos John y Evan Lurie (el primero responsable de varias bandas sonoras para Jim Jarmusch) para The Lounge Lizards. Aunque esta generación de artistas se atrevió con todo género imaginable, desde el punk hasta el funk pasando por el ambient, la bossa nova y la música judía, el objetivo de The Lounge Lizards era llevar el jazz a su terreno. "Incident on South Street" abre con toques de Henry Mancini por aquí y por allí, pero la discordante guitarra de Lindsay que despega hacia la mitad del tema nos hace partícipes de que no estamos ante música de ascensor exactamente.

Cierto es que el "lounge" de su nombre no es del todo sarcástico, hay canciones que podrían ser reproducidas en cualquier establecimiento de cierta clase y salir impunes, aunque hay cierto deje sórdido en muchas de ellas. John Lurie y su saxofón son protagonistas casi todo el tiempo, aunque en "Au Contraire Arto" se deja espacio para que otros instrumentos tengan su foco, hasta culminar en un éxtasis avant-garde. Tras escucharla, uno podría preguntarse qué convierte a Arto en un buen guitarrista, o incluso en un guitarrista sin más. Saca sonidos de esas seis cuerdas por medio de lo que parece una estrangulación en toda regla, también en la cover de Monk "Well You Needn't". Lo que está claro es que nunca has oído cosa igual, y de alguna manera funciona. "Wangling" es una demencial apisonadora, con vertiginosas líneas de ritmo de Steve Piccolo y Anton Fier. Por su parte, "Conquest of Rar" vuelve a la banda sonora de suspense. El disco puede parecer un reto, pero es más accesible que muchos trabajos del mismo palo, dentro y fuera del jazz experimental.


VALORACIÓN: 20/30

GÉNERO: No-jazz

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