domingo, 26 de noviembre de 2017

Rockrítico Weekly: Tatsuro Yamashita + Kōenjihyakkei + Ground-Zero

TATSURO YAMASHITA - FOR YOU (1982)




Hoy nos las vemos con el enésimo subgénero nipón que descubrimos este mes: el city pop. El sonido es sofisticado y artificial, una especie de versión asiática del yacht rock norteamericano de Miami y Los Angeles. Como el nombre del género indica, es un sonido urbano que también bebe de la música de baile. Así que tenemos un cóctel maravilloso, al menos en lo que a mi respecta (¡la mezcla entre Rick James y Boz Scaggs, al fin!). Por si fuera poco, es un disco influyente, puesto que la combinación descrita es también el germen de ese movimiento virtual, casi más un meme que otra cosa, el Vaporwave (si no lo escribes así no cuenta). Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.

Tokyo son gigantescos rascacielos, luminosas vallas publicitarias, y masas de gente. Y esto es "Sparkle", música ligera con guitarras funk y brillantes metales. Es exactamente la conjunción astral que se esperaba, música completamente occidentalizada pero con el encanto de lo exótico. "Music Book" es similarmente fabulosa, con ese horterismo delicioso de los solos de saxofón. Son los setenta/ochenta que la gente odia, los de la música de centro comercial, de Sheena Easton, Christopher Cross y Captain & Tenille. Todo llevado al extremo: "Morning Glory" tiene un shuffle jazzero de cliché máximo, y "Loveland, Island" no desentonaría en absoluto en un espectáculo de Barry Manilow en Las Vegas, de los que están pensados para jubilados salseros. O en la sintonía de Vacaciones en el Mar. Y qué decir de "Love Talkin' (Honey It's You)": como el resto del álbum, consigue inexplicable mantener esa sobredosis retro en niveles moderados, sin atosigar con una producción demasiado brillante, como lo conseguía hacer Nile Rodgers, por ejemplo (el tema extra "Your Eyes" quizá sí que lleve la sacarina un poco lejos, pero es tan sentida que se perdona). No lo sé, el lector promedio escupirá sobre un disco como éste, pero me parece que es increíble dentro de lo pasadísimo de moda que está.

VALORACIÓN: 7.5

GÉNERO: Horterismo funk-pop de muchos quilates.


KŌENJIHYAKKEI - NIVRAYM (2001)




Como es el último Rockrítico Weekly del Japomés, he decidido agrupar los sonidos más raros al final. Koenjihyakkei es una banda de brutal prog, que lejos de ser un género de ruidos metal extremos, tiene más que ver con la movida Zeuhl de gente como Magma (ignoro si las letras están también en kobaiano), pero dándole una vuelta de tuerca discordante con influencias jazzeras. En este disco, el trabajo a la batería impresiona desde el segundo uno, con "Nivraym". Hay toques un poco de klezmer, también, con esos giros de la melodía. Tras un comienzo ominoso como pocos, con esos coros wagnerianos, se da paso a una sección free jazz con un saxofón disonante. Es una locura que desde luego deja la mente como un bombo después de los 58 minutos que dura el disco. Pero en peores plazas hemos toreado, que se dice.

"Becttem Pollt" no supone un respiro: tenemos un sintetizador que es como un pulso de protones, y que se asemeja más a un prog moderno (¿Liquid Tension Experiment, por ejemplo?) con alguna anfetamina de más. Intenta seguir las líneas rítmicas con los dedos, si puedes, y probablemente acabes con síndrome del túnel carpiano. Las voces en "Lussesoggi Zomn", el corte más largo del álbum, son absolutamente perturbadoras, aullidos y psicofonías demoniacas que aparecen de vez en cuando entre el caos métrico más absoluto. "Axall Hasck" tiene más de lo mismo, aunque a eso de la mitad de la canción aparecen elementos más japoneses... aunque no sabría decir por qué son más japoneses. Una muchacha canta medio atropellada mientras los instrumentos suenan algo más convencionales, con una guitarra que en otras circunstancias podría incluso haber sido descrita como "funky". Es uno de esos raros álbumes que te remueven el cerebro y requieren toda la atención, así que incluso en el caso de que lo disfrutes (yo lo hago), cuando se acaba lo agradeces mucho.

VALORACIÓN: 6.5

GÉNERO: Pandemónium prog.


GROUND-ZERO - REVOLUTIONARY PEKINESE OPERA VER.1.28 (1996)




Los japoneses y los chinos no han tenido siempre una relación ideal, precisamente, y tampoco sé si este disco pretender hacer algún tipo de declaración al respecto. Pero echando un ojo a los géneros a los que se adscribe (música concreta, noise, jazz, prog, samples y turntablism...), es difícil no pensar que es un intento conciliador de alguna manera, aunque solo sea por el formato collage que se emplea. De lo que sí estoy seguro es de que jamás en Rockrítico se ha reseñado ni se reseñará algo tan profundamente vanguardista como esto. "Opening~Flying Across the J.P.Yen" dura nueve minutos y medio de inexplicables golpes de crótalo, ráfagas aleatorias de tres notas de una marcha militar y una especie de ladrido electrónico que convergen lenta pero decididamente hacia un ritmo industrial. Como poco, desorienta.

La desorientación es al fin y al cabo uno de los objetivos de la "musique concréte", la distorsión y manipulación de los sonidos hasta hacerlos casi imposibles de identificar: retransmisiones de radio, cortes de películas, y súbitos estallidos jazz prog ("Rush Capture of the Revolutionary Opera - 1") que parecen más un jingle del inframundo que otra cosa. Todo acaba convirtiéndose en un caos: en "Red Mao Book by Sony" el loop de la banda se ve ahogado poco a poco por voces de mujer diciendo Dios sabe qué. "Paraiso - 1" es un bello respiro, una voz acompañada por una batería dispersa y unas guitarras ambientales hasta que, cómo no, todo se vuelve a desmoronar y el feedback de la guitarra amenaza con destruir los altavoces. En la segunda mitad, los temas son más cortos pero se mantiene el desorden: locutores, saxofones, gritos desaforados, ruidos de vinilo, largos silencios, cintas rebobinadas y "When You Wish Upon a Star". Desconcertante, cuando menos.

VALORACIÓN: 6.5

GÉNERO: Collage revientatímpanos.

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