domingo, 6 de agosto de 2017

Rockrítico Weekly: Cocteau Twins + Ween + Jamie xx

COCTEAU TWINS - BLUE BELL KNOLL (1988)




¡Cocteau Twins! Los adjetivos del día son: etéreo, onírico, gélido y fantasmal. Aplicar como calificativos donde sea necesario. La banda del sello 4AD por excelencia, con Elizabeth Fraser a la voz y Robin Guthrie y Simon Raymonde un poco a todo lo demás, lanzó este Blue Bell Knoll en 1988, flanqueado junto con Victorialand por tal vez lo que fueron sus mejores discos, Treasure y Heaven or Las Vegas. Después de tanto namedropping, podemos hablar un poco de la música, y tal.


"Blue Bell Knoll" da inicio al álbum con un sonido un poco más violento y agresivo que de costumbre: Fraser sigue incomprensible, pero la atmósfera es menos de ensoñación y más de desgarro emocional, apuntillado esto por el trabajo a las guitarras de Guthrie en la segunda mitad del tema. La música destaca por su casi total carencia de graves: todo nos sobrevuela, está un par de metros sobre el cielo (gran película de Mario Casas). "Carolyn's Fingers" es el tema más popular del álbum (recientemente ha hecho acto de presencia en un anuncio de colonia o algo por el estilo). Aquí Fraser juega con todos sus registros, rodeando nuestro oídos con palabras sin sentido mientras el punteo de Guthrie se repite: se parece casi a un tema pop al uso.

El álbum es breve, un viaje rápido y extraño a un mundo de sirope, ecos y nubes, de guitarras y baterías reverberantes y voces feéricas, donde títulos como "The Itchy Glowbo Bow" o "Ella Megalast Burls Forever" son de lo más normal.


VALORACIÓN: 21/30



RECOMENDADO PARA: Gente que quiere hacer turismo por los cielos pero no le importa no entender al guía.


WEEN - CHOCOLATE AND CHEESE (1994)




Sólo hay que ver la portada para darse cuenta de que los "hermanos" Ween son unos gamberros. En la tradición de Zappa, su objetivo es combinar todo género imaginable, añadirle un poco de sorna, y bingo. "Chocolate and Cheese" tiene de todo en sus 16 canciones, pero sobre todo buen humor y un conocimiento enciclopédico de la historia del pop. Son algo así como unos They Might Be Giants más experimentales, jugando continuamente con efectos (las perturbadoras voces de helio de "Spinal Meningitis (Got Me Down)", por ejemplo, o la conmovedora guitarra de "A Tear for Eddie", homenaje a Eddie Hazel de Funkadelic y su inmortal "Maggot Brain") y un sonido de baja fidelidad característico.

Lo dicho, aquí hay de todo: soul de relativa pureza ("Freedom of '76"), pastiches cutre-Prince ("Roses Are Free"), imitaciones de cantautores atormentados ("Baby Bitch"), cowboys solitarios ("Drifter in the Dark"), boogie boogie boogie ("Voodoo Lady"), acentos mexicanos con sorprendente giro final ("Buenas Tardes Amigo") o momentos de genuina emoción y belleza ("What Deaner Was Talkin' About"). Aunque según esta descripción parecen sufrir de una total carencia de compromiso con un estilo musical, hay una espina dorsal que recorre todas las canciones, quizá más en mentalidad que en sonido, pero que sigue haciéndolos inconfundibles. Marcan una línea muy extraña entre el cachondeo absoluto y la excelencia pop, así que a los que buscan un grupo infravalorado para mover los pies y pasarlo bien, Ween es sin duda el mejor grupo del universo para ello.


VALORACIÓN: 22/30


RECOMENDADO PARA: Excéntricos con déficit de atención.


JAMIE XX - IN COLOUR (2015)





Jamie xx, como su propio nombre indica, es miembro de The xx, un grupo británico de electroindie que tras su resonado debut pasó un poco a un segundo plano. Sin embargo, Jamie consiguió mantenerse relevante haciendo suyas las grandes corrientes de la electrónica underground de su país natal, ya sea el garage, el UK bass o el trip-hop más chill de Bristol. Con la ayuda de miembros de su banda, In Colour fue uno de los discos más aclamados del año.

El disco probablemente se disfrute más estando en cierto nivel de desinhibición inducida por psicotrópicos, como suele pasar en estos casos. "Gosh" abre el LP con un bajo atronador que nos sitúa en el peor callejón. Es todo claustrofobia y sudor, repetición hasta el trance, aunque hay tiempo para visiones maravillosas con ese silbante sintetizador. "Sleep Sound" es más relajada, más bien una canción de amanecer, tal vez. El tercer tema en esta triple salva de temas de inicio, "SeeSaw", con Romy de xx, tal vez sea el más conmovedor, con la emotiva de voz de Romy y esos frágiles riffs de sintetizador medio resquebrajado. La calidad decae ligeramente hasta que llegamos al octavo tema, "Loud Places", de nuevo con Romy, lleno de la luz reflejada en las copas vacías. Es lo mejor del disco de largo. "I Know There's Gonna Be (Good Times)", podría chirriar, con Young Thug y su peculiar estilo de rap, y tintes jamaicanos y soul, pero de alguna forma no lo hace. Hay pocos motivos por los que no debería haberse convertido en un superéxito. Y que me aspen si no menciono el sample de Freeez en "Girl".

Tiene altibajos y no es mi tipo de música, pero como acumulación de todos los microgéneros electrónicos nacidos en la última década, es una obra más que meritoria. Y en una tercera o cuarta escucha, solo puede ir para arriba.

VALORACIÓN: 19/30

RECOMENDADO PARA: La mañana siguiente a una rave con buffet libre de MDMA.

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