lunes, 24 de julio de 2017

Batalla de los Discos: David Bowie vs. Leonard Cohen vs. Nick Cave and the Bad Seeds


Aunque haya tardado meses en llegar, y haya esperado pacientemente en el tintero el proyecto desde octubre del año pasado, por fin está aquí: recuperando nuestro mítico formato de la Batalla de las Bandas (con Adri de invitado en esta ocasión) enfrentamos hoy a tres titanes de la música, dos de ellos fallecidos el pasado 2016, que compiten con el último de sus discos publicados. Con todos ustedes, en Rockrítico: Blackstar de David Bowie vs. You Want It Darker de Leonard Cohen vs. Skeleton Tree de Nick Cave.



PRIMERA BATALLA



Lazarus

Adri: Bowie solía vestirse de personajes en sus álbumes. Y en su último aliento tenemos a  Lazarus, que es el personaje más sincero, siniestro y descorazonador. Ya no hablamos de un marciano estrella de rock como Ziggy Stardust o del Duque Blanco. Hablamos del mismo Bowie enfrentándose a la muerte, esperando una última resurrección. Es un epitafio perfecto. La voz realmente es desgarradora y la música pone los pelos de punta.

Álvaro: "Lazarus" es obviamente un tema estremecedor, el ejemplo más claro del nuevo significado que cobró el álbum entero tras la muerte de bowie. Frases como la inicial, "look up here / I'm in heaven / I've got scars that can't be seen", adquirieron un tono mucho más siniestro. Los arreglos jazz que prevalecen en el disco, en mi opinión, tienen como culmen esta canción, con saxofones que vienen de una especie de limbo, y un trabajo excelente a la batería. El vídeo es también fundamental como testamento artístico de Bowie.


Jorge: Probablemente este sea para mí, más aún que "Blackstar", el tema que mejor condensa todo lo que supone este disco. Ese Bowie con una venda en los ojos y botones en las cuencas, mezclando sonidos etéreos e influencias jazz, nos remite a la trascendencia de un más allá que roza con los dedos. Sorprendentemente, y a pesar de la oscuridad que rezuma todo, ese inminente final también se ve como una puerta abierta, una salida al dolor ("Oh, I'll be free / just like a bluebird"), que deja un resquicio de esperanza entre los cortantes golpes de guitarra y las baterías agobiantes.

You Want It Darker

Adri: Si “Lazarus” es un moribundo pidiendo piedad a la muerte, aquí tenemos a Cohen esperándola. Con ochenta años ha visto lo oscuro que es el mundo y su destino no le es desconocido. Pero lo acepta, con una voz serena y gravísima envuelta por una atmósfera digna de un templo que es coronada por unos coros majestuosos. Me parece una canción redonda en todos sus sentidos.

Álvaro: Esos coros fúnebres nos ponen rápidamente en situación, junto con un bajo que parece sacado de una película de gangsters. La voz de Cohen, que tan difícil de tragar es a menudo, aquí parece haber encontrado el hábitat perfecto. Roza el infrasonido, las bajas frecuencias resonando en nuestros oídos mientras esta especie de lúgubre desfile continúa su camino. Me imagino a Cohen cantando esto desde un ataúd abierto, por las calles de Nueva York o donde fuera. Tiene una atmósfera como de vudú hipnótica, es una canción excelente.


Jorge: Si tengo que elegir una palabra para describir el último trabajo de Cohen es "serenidad". El tema se toma su tiempo para envolverte, con la voz del cantautor pausada, rota, acompañada por una percusión suave, un órgano y unos coros persistentes que a ratos le doblan y refuerzan las referencias religiosas. Las más de ocho décadas le pesan a Cohen, y todo es oscuridad ("You want it darker, / we kill the flame"), pero aún así, se enfrenta a lo que venga sin dudarlo ("I'm ready, my Lord"). Y por si quedaran dudas, lo repite en hebreo: "Hineni, hineni". Aquí estoy.

Jesus Alone

Adri: Cave recita más que canta. Cave no espera a la muerte, a él la muerte le ha alcanzado arrebatándole a su hijo de quince años. Y en esta canción Cave está frente a la tormenta pidiendo respuestas, pidiendo cuentas a Dios. Pero no hay respuestas. Es un anticipo de lo que nos vamos a encontrar posteriormente. La clave son los sonidos electrónicos que embargan a la canción y oprimen a quien la escucha. Y apenas ha empezado nada, con Cave de narrador siendo ”an old man sitting by a fire, hear the mist rolling off the sea”.

Álvaro: Lo que rodea a Cave es el sonido del apocalipsis, poco más o menos. Cave llama con su voz oscura y dramática a todas las personas de la Tierra para esperar el juicio final, y ninguna va a salir bien parada. La atmósfera es negra con el betún, con un piano disperso, unos zumbidos electrónicos que retumban. El panorama es desolador, con esos gemidos finales de Cave hacia el final. Más una experiencia que una canción.


Jorge: "Jesus Alone" abre lo que para mí es un poco el heredero espiritual del camino que Cave ya había tomado en Push the sky away... pero mucho más oscuro. Imágenes desoladoras y unos versos tremendamente largos ("You are a distant memory in the mind of your creator, don't you see?") nos van atrayendo hacia la red que tejen los Bad Seeds, y que es la casilla de salida hacia un disco verdaderamente dramático. Y el dolor está detrás de cada esquina.


VEREDICTO DE LOS JUECES


Ádri: Le doy el 3 a Cohen, el 2 a Bowie y el 1 a Cave. Cohen ha compuesto la canción más redonda de las tres.


Álvaro: Voy a darle 3 a Bowie, 2 a Cohen, y 1 a Cave. Veremos si hay más variación en rondas siguientes.


Jorge: El de Cohen es mi disco favorito de los tres, así que no me extraña que se lleve el oro. Cave me conquista por completo, con lo que el último puesto es para el pobre Bowie. Con lo que yo le quiero.


SEGUNDA BATALLA


Blackstar

Adri: La canción roza la locura y vuelve al tema de la muerte de un Bowie desesperado que se ve como su mítico astronauta Major Tom, pero esta vez no errante por el universo, sino ya cadáver. La canción va cambiando con el paso de los minutos y en el videoclip vuelve a ser protagonista el mismo Bowie moribundo buscando respuestas ante su inminente final. No sabe las respuestas, pero sí que todo ha terminado: “I can’t answer why, but I can tell you how".

Álvaro: La verdad es que esta, aunque tal vez sea el tema principal del disco con sus diez minutos de duración, no es una canción que me apasione, particularmente la sección del inicio. Un ritmo casi de hip hop, una voz que viene prácticamente de otro mundo, es todo demasiado tétrico-experimental para mi. Peeeeero, cuando entran los violines y se vuelve todo más celestial, es otra canción totalmente distinta, una que me gusta mucho más. Así que es difícil dar nota aquí.


Jorge: Como dice Álvaro, más que una sola canción, "Blackstar" son prácticamente dos temas diferentes, con ese inicio y ese cierre repetitivos separados por un puente algo menos agobiante, pero aún así oscuro ("How many times does an angel fall? / How many people lie instead of talking tall?"). La sección central, dominada por los coros, muestra un poco la dualidad entre el cielo y el infierno que acompaña a Bowie en todo el trabajo, el dolor y la nada. Después de todo, "I'm the Great I Am", nos dice, mientras los coros repiten sin descanso su oscura naturaleza estelar.

Treaty

Adri: Aquí Cohen recuerda al American Recordings de Johnny Cash, con una voz grave resonando tras una canción clásica de piano e instrumentos de cuerda, y en apariencia simple, que consigue llevarnos de nuevo a la serenidad a pesar de toda la tristeza que embarga la canción. Puede tomarse como una canción de desamor o como una canción de rebeldía ante la divinidad.

Álvaro: "Treaty" es una balada de piano y cuerdas, con una estructura de canción clásica, de estándar musical, pero con toda la sabiduría de los ochenta años de Cohen. Me recuerda un poco a lo que está haciendo Dylan últimamente, pero sigue sonando completamente a Cohen. Es, a su manera, bastante mágica.


Jorge: De todo el disco, quizás sea "Treaty" la canción que mejor refleja las reminiscencias que me trae aquí Cohen, una mezcla entre sus tres primeros trabajos y el Cash a ratos oscuro, a ratos optimista, de los American Recordings. El piano sencillo y el conjunto de cuerdas construyen una canción preciosa que, si bien es en el fondo una balada de (des)amor, no deja de traer imágenes bastante funestas ("I'm sorry for the ghost I made you be, / only one of us was real, and that was me"). Y Cohen, que afirma "I'm angry and I'm tired all the time", suena mucho más sincero al afirmar lo segundo que lo primero.

I Need You

Adri: Si “Jesus Alone” te agobia, aquí realmente te estrangula. Una canción sobre la marcha de una amante con vestido rojo que en realidad es un lamento sobre la muerte de su hijo. Como dice Cave, “Nothing really matters” ante la fragilidad de la vida. Mientras sus dos contrincantes en esta batalla se enfrentan a la muerte de cara, cada uno a su manera, Cave ya no la espera, sino que llora las consecuencias y muestra que a veces es peor la muerte de un ser querido que la propia.

Álvaro: "I Need You" es mi canción preferida de Skeleton Tree, and it's not even close. Cave le llora al micrófono acompañado por un envolvente sintetizador, un coro y un xilófono que aparece de vez en cuando. Cave es el protagonista absoluto, con sus desesperados lamentos más desesperados que nunca. Maravillosa.


Jorge: Si es esta la mejor canción del disco se dice, y no pasa nada. Aunque Cave disfraza esta, como sucedía con "Treaty", de balada romántica, y menciona a alguien en un vestido rojo, el dolor que permea su voz no deja lugar a dudas: estamos ante la elegía por la muerte de su hijo de 15 años, que sobrevuela todo el disco. Y cuando tenemos esa imagen en mente, los versos son desoladores: "A long black car is waiting 'round, / I will miss you when you're gone, / I'll miss you when you're gone away forever, / 'Cause nothing really matters [...] / Just breathe, just breathe, / I need you". Sin palabras.


VEREDICTO DE LOS JUECES


Adri: Cave se come a las otras dos mientras que "Treaty" se lleva el segundo puesto. Quizá la rareza de "Blackstar" juega en su contra en esta ronda.


Álvaro: Le daré 3 a Cave esta vez, mientras que Bowie se conformará con el segundo puesto. Un puntito nada más a Cohen.


Jorge: Me encanta "Treaty", pero en esta ocasión creo que le voy a dar los 3 puntos a Cave, por lo mucho que me remueve "I Need You". 2 puntos para Cohen y de nuevo solo 1 para Bowie. Ya lo siento, David.


TERCERA BATALLA


I Can't Give Everything Away

Adri: Un camino bastante diferente a los otros dos temas de Bowie que le han precedido. Parece que Bowie no ha hallado respuestas, pero sí que se ha dado cuenta de que carecen de importancia. “I Can’t Get Everything”, repite una y otra vez. Y con eso, deja que el disco termine de forma menos densa, menos experimental, con una armónica y también con un punto de más serenidad que en el resto del trabajo. Una evolución que culmina no solo el Blackstar, sino una de las grandes carreras musicales de la historia.


Álvaro: La última canción del último disco de Bowie tenía que ser especial. La armónica nos retrotrae a "A New Career in a New Town", de Low, una de sus muchas obras maestras. Es un tema más alegre que otros del disco, pese a su trágica temática. Tal vez, como su obra final, nos está ya hablando desde el más allá, desde un lugar mejor. Es lo último que nos dejó, y como tal, no podría ser mejor.


Jorge: El tono es mucho menos experimental en este tema de Bowie, que cierra el disco, y quizás por eso destacara menos en su día, pero como canción es mucho más fácil de escuchar. La batería es más rápida, y el tono más alegre en general, mientras los arreglos de jazz y el tono funesto de la letra se mantiene. Bowie quiere dejarlo atrás, desprenderse de la carga que le pesa, y despedirse por fin, e insiste una y otra vez en el mensaje.


Steer Your Way

Adri: Las cuerdas acompañan a la voz de Cohen, que recita más que canta un tema lleno de metáforas religiosas. De nuevo, tenemos una canción que vuelve a incidir en el misterio de la vida. Quizá demasiado similar a los temas anteriores que hemos reseñado de Cohen.


Álvaro: Otro poema de Cohen, con acompañamiento de cuerdas. Aunque más que las cuerdas, es Cohen el que nos acompaña a nosotros, por el camino de la experiencia que él ya ha transitado tantas veces. Imágenes, referencias religiosas, y frases que parecen maldiciones. Cohen siendo Cohen hasta el final, nuevamente.


Jorge: Cohen vuelve un poco a lo pausado y roto del tema con que abría, aunque aquí el miedo ("And please don't make me go there, / though there be a god or not") parece coexistir con la fría serenidad inicial. Aún así, Cohen es perfectamente consciente del dolor que le acompaña en el camino, y de lo inevitable de aquello que se acerca y así, retrotrayéndonos al comienzo con esos coros femeninos, y flanqueado por el conjunto de cuerdas, se aleja poco a poco.


Skeleton Tree

Adri: Después de llorar, queda lamerse las heridas. Y es lo que hace Cave. “Nothing is for free”, nos dice constantemente. Cave ha regresado de pedir respuestas sin nada y totalmente herido. Pero sigue adelante con la pena. El tono de la canción cambia radicalmente con respecto a las anteriores ya que más que un lamento ahora vemos un recuerdo melancólico, un epitafio triste, pero que también deja un poso más...  no quiero decir alegre, pero sí que encierra un tono más positivo con respecto a lo que le precede en el disco.


Álvaro: Un título alegre, sin duda. Aunque aquí el ambiente es algo más esperanzador que en temas anterior, con un Cave que parece haber encontrado ya la paz interior después de la lamentable pérdida de su hijo. El mundo es tan cruel y tedioso como siempre, pero por fin es de nuevo un lugar en el que poder vivir.


Jorge: Como ironiza Álvaro, la canción con el título más funesto del disco homónimo es, quizás, la menos deprimente del conjunto. El sonido retrotrae mucho más al The Boatman's Call o al The Good Son que a discos como el anterior, y tampoco la letra es tan oscura. Sí, hay un precio que pagar, y nada impedirá que el mundo se lo cobre, como bien sabe Cave, pero al final, cuando todo pasa, uno puede encontrar la paz.


VEREDICTO DE LOS JUECES


Adri: No son las canciones que más me apasionan de sus trabajos, pero creo que mi orden de preferencia va a ser Bowie en primer lugar esta vez, después Cave, y ya el último Leonard Cohen.


Álvaro: 3 para Bowie, y si pudiera dar empate técnico a Cohen y Cave lo haría. Pero supongo que gana Cave a los puntos, así que Cohen se queda con las migajas. Pobre.

Jorge: He de reconocer que ninguno de los tres temas está entre mis favoritos de los respectivos discos. Como Álvaro, me gustaría darle empate técnico a Cohen y Cave, aunque por la primera posición... y creo que me decantaré por el viejo Leonard, para equilibrar la balanza. Cave se lleva el segundo puesto y, matadme, porque repite en último lugar Bowie. Perdóname, Señor, porque he pecado.


Por consiguiente, y sumando todos los puntos... Madre mía, esto no podía haber estado más igualado: Nick Cave and the Bad Seeds y su Skeleton Tree se hacen con la victoria con 19 puntos, seguidos muy de cerca por la solemnidad de Leonard Cohen en I Want It Darker con 18 puntos, y de David Bowie y el testamental Blackstar con 17. Más equilibrado y emocionante imposible.

Sirva esta batalla como homenaje póstumo a los geniales Cohen y Bowie, que nos dejaron ambos a los pocos días de publicar su último disco. Y bueno, a Cave y sus malas semillas no les homenajeamos porque han ganado y porque siguen vivos y coleando, pero les queremos mucho igual. Pronto nos veremos, con más batallas, o más reseñas, o más... lo que sea. Lo que pida el pueblo. No se lo pierdan.

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