miércoles, 19 de julio de 2017

Tori Amos - Little Earthquakes (1992)



JORGE: Bueno, bueno, bueno. Bueno. Una semana más, aquí estamos para traeros… pues un clásico más. Estamos ante uno de los más magníficos discos debut de los ‘90, perpetrado por esa reconocible pelirroja, increíble pianista, intimista compositora, amiga de Neil Gaiman, señora del invierno y… no sé qué más decir. Me estoy limitando a recordar las palabras que Álvaro quería prohibir en esta crítica.

ÁLVARO: Igual no hace falta mencionarlas. Aunque creo que sustituir “piano” por “dentadura musical” hubiera mejorado mucho la calidad de la presente crítica. El resto podemos intentar olvidarlas, creo. Y ahora que hemos alienado a todos nuestros lectores, podemos pasar a introducir a esta pelirroja que mencionas, que no es otra que la ínclita Tori Amos. Suelo ser yo el que hace el contexto histórico, pero estoy por obligarte a hacerlo a ti, a ver por dónde sales. ¡Hale, suerte!

domingo, 16 de julio de 2017

Rockrítico Weekly: Redskins + Betty Davis + alt-J

REDSKINS - NEITHER WASHINGTON NOR MOSCOW... (1986)



Ni siquiera la inesperada defunción de mi computadora ha sido capaz de detener mis ansias de escribir. Bueno, si que lo ha hecho, pero no quería frenar "Rockrítico Weekly" en su segunda semana de existencia. El primero de los álbumes que nos ocupa pertenece a una banda con un nombre a priori racista que no es más que una provocativa chanza que denota las creencias marxistas de estos jovenzuelos. La música que nos ofrecen los Redskins es una especie de soul punkarra bastante sui géneris, de ritmos acelerados, órganos, metales y una actitud revolucionaria. "Kick Over the Statues", nos exhortan, y parecen bastante convincentes.

jueves, 13 de julio de 2017

David Bowie - The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972)


ÁLVARO: ¡Hemos vuelto! Como la gripe, o peor. Hoy vamos a meternos en harina con un álbum que adoramos fuerte. De hecho, para arruinar la sorpresa final, voy a decir ya mismo que le doy al disco que nos ocupa, The Rise and Fall of Ziggy Stardust, un 30. ¡La puntuación perfecta! ¡Lo nunca visto!

JORGE: Empezamos fuerte. Yo tengo que reconocer que le tengo miedo a esta crítica. Me pasó un poco como la primera vez que reseñé, salvando muchísimo las distancias, a Nacho Vegas: estuve demorándolo meses porque no sabía cómo enfocar el hablar de un artista a quien admiro tanto y, en este caso, que tan influyente ha sido. Con todo, fui yo quien propuso este disco, dado que era un poco vergonzosa la ausencia de Bowie en el blog (a que hicimos justicia en el Hall of Fame), y… bueno, no se me ocurría mejor forma de traerle que con el que es probablemente su trabajo más laureado y reconocible. Si no me equivoco, el primero donde Bowie creó un alter-ego, ¿cierto, Álvaro?

A: Así es: Ziggy Stardust, esa especie de mensajero de los extraterrestres que predica un mensaje de amor y paz a través del rock and roll, fue su primera transformación en un personaje, y por lo tanto también nuestra primera impresión del “camaleón” en el que se convertiría. Este Ziggy es el protagonista también de este disco, que es en cierto modo uno conceptual aunque menos de lo que parece: la cara B tiene algo más de unidad, pero en general sigue pudiendo verse como una colección de canciones sin más. Ziggy acabó causando ciertos problemas mentales al pobre David, ya que el personaje acabó superando a la persona y Bowie no tuvo más remedio que poner fin al experimento en medio de un concierto en 1973.

domingo, 9 de julio de 2017

Rockrítico Weekly: Blind Melon + Glen Campbell + Crystal Castles

BLIND MELON - BLIND MELON (1992)



Blind Melon lo petó fuerte, y de manera un tanto extraña (más aún considerando la temprana muerte de su líder Shannon Hoon en 1995), han pasado prácticamente al olvido más absoluto salvo por unos cuantos noventeros trasnochados. Su estilo, pese a menudo asociarse al grunge que tan en boga estaba por aquellos años, debe bastante más al rock buenrollista y hippy de los Grateful Dead. Si acaso, la banda grunge con la que más parecido guardan sería Pearl Jam. Quizá sea ese sonido jam el responsable de su desaparición del imaginario colectivo, que le pregunten a Spin Doctors o Phish si no. Otra banda referente podrían ser Guns 'n' Roses, dado que Hoon participó en la grabación de los Use Your Illusion

miércoles, 28 de junio de 2017

King Crimson - In the Court of the Crimson King (1969)


JORGE: Una semana más, los designios de Belcebú, el rey carmesí, han llevado a nuestros caminos a juntarse en esta corte musical, a discutir sobre un verdadero clásico. Un disco que sentó las bases de un género que ha tratado Álvaro profusamente en el blog, y que él podrá presentar mucho mejor que yo. ¿Por qué he comenzado a hablar, pues, antes que él? Ese es un misterio del que jamás conoceréis la respuesta. O sí. El timón es tuyo, tovarich.

ALVARO: Mucho rock progresivo estamos trayendo. Demasiado, probablemente. Por mucho que represente los excesos del género y una dependencia en la técnica en la que cada vez estoy menos de acuerdo, el rock progresivo es un estilo que conozco bien desde hace años. Podría hablar de aquella vez en el instituto cuando presenté un trabajo sobre el tema, pero no le interesa a nadie así que no lo haré. El caso es que es este presente álbum, “In the Court of the Crimson King”, el que inaugura el género, allá por 1969. La banda por aquel entonces llevaba apenas unos meses junta, aunque todos se conocían desde hace un tiempo: el guitarrista Robert Fripp y el batería Michael Giles estuvieron en un trío psicodélico-experimental con el hermano de este último, y el teclista y multinstrumentalista Ian McDonald también había compartido conjunto con Peter Sinfield, el... consultor artístico (letrista, sin ir más lejos, aunque tomaba casi cualquier decisión de índole creativa. El choque de egos con Fripp tuvo que ser digno de ver). Como ocurriría siempre con los Crimson, estos integrantes (a los que hay que añadir, por supuesto, a Greg Lake, el bajista y vocalista que luego formaría parte de Emerson, Lake & Palmer) no se mantendrían mucho tiempo juntos. Igual que dijimos que Joy Division no era Ian Curtis y ya está, no es fácil afirmar lo mismo con Robert Fripp y King Crimson, ya que lo uno no existe sin lo otro.
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