domingo, 1 de enero de 2012

Led Zeppelin – Led Zeppelin IV (1971)



¡Por fin! Como diría Sabina en La Mandrágora, “ahora viene el ínclito, el maravilloso, el de los dedos vertiginosos, el rock duro de...” ¡Led Zeppelin!

Bueno, lo prometido es deuda y, aunque tarde, he cumplido por fin mi voto de traeros la crítica de este maravilloso disco, que muchos me habíais pedido. Confieso que habré escuchado el álbum cerca de un millón de veces este mes (bueno, exagero... tal vez hayan sido dos millones), pero si no lo he reseñado antes ha sido, ni más ni menos, porque cada vez me daba más miedo hacer una crítica. Así que intentaré cumplir lo mejor posible.

En primer lugar hagamos un repasillo rápido de la banda. Muy rápido. Led Zeppelin se formaron en Inglaterra en 1968 con el nombre, en un principio, de “The New Yardbirds”, pues el guitarrista Jimmy Page había pertenecido al legendario grupo “The Yardbirds” (hay unas cuantas anécdotas bastante interesantes sobre este origen, otro día os las cuento si queréis). A él se unieron John Paul Jones como bajista y teclista, John Bonham a la batería, y Robert Plant (el único que no había trabajado anteriormente con Page) como vocalista. Muy pronto, el cuarteto empezó a despegar y a hacerse famoso, con un estilo de rock duro del que son pioneros (fueron gran influencia para, por ejemplo, definir el estilo de Black Sabbath, sobre todo Jimmy Page), pero que mezclaron con multitud de géneros: el rock and roll más clásico, blues, música folk, e incluso tintes de rock progresivo y música celta de cuando en cuando. Mundialmente reconocidos como uno de los grupos de rock más influyentes de la historia, han vendido más de 300 millones de discos en todo el mundo, y son la banda con más discos de diamante de la historia, solo por detrás de The Beatles. Aparte, “Stairway to Heaven” suele estar considerada como una de las mejores canciones de rock de la historia (y no es para menos), es la canción más reproducida en emisoras estadounidenses y la partitura más vendida de la música rock. Creo que poco más queda que decir (bueno, pedir perdón por sacar buena parte de los detalles de Wikipedia, era más rápido, que si me pongo a contar lo que sé del grupo y de este disco acabamos pasado mañana).

En 1971, la banda no atravesaba uno de sus mejores momentos. El lanzamiento de “Led Zeppelin III” no había obtenido los resultados esperados, al alejarse del sonido más duro de trabajos anteriores y añadir elementos folk. Los fans no lo acogieron con demasiado agrado, y las críticas fueron generalmente muy duras, llegando algunos a acusar al grupo de no ser más que músicos famosos que vendían por su nombre. El cabreo subsiguiente fue épico, y Jimmy Page decidió que su próximo disco saldría sin nombre (ni el del grupo ni el del trabajo) en la portada (de ahí que el disco se conozca con varios nombres: “Led Zeppelin IV”, “Untitled”, “Runes”, “Zoso”…). Tras unos cuantos problemas (muy lógicos, por otra parte), con la discográfica, se salieron con la suya, y el álbum vio la luz el 8 de noviembre de 1971. El resultado fue un éxito; a día de hoy, es el trabajo más vendido de Led Zeppelin, y normalmente se considera el mejor del grupo (aunque conozco a quien prefiere, curiosamente, el que más problemas les dio, el “Led Zeppelin II”).

El álbum se abre con “Black Dog”, una canción con un sonido muy clásico (con clásico me refiero a “rock de los 60”, en su amplia variedad), que da comienzo al disco de forma magistral, con Robert Plant desgranando versos larguísimos sin acompañamiento musical de ninguna clase; la instrumentación se luce entre verso y verso, y con bastante maestría, a pesar de lo repetitiva que es. Plant y los demás integrantes solo coinciden en los estribillos que, por lo general, no van más allá de un “Ah, ah, yeah, yeah” o “Baby, baby, oh pretty baby”. Letras sencillitas de “chico-obsesionado-con-una-chica” que derivan en “chico-busca-chica-que-le-quiera”. Poco más a destacar, con la salvedad de un solo de guitarra muy interesante a cargo del señor Page. Continúa el trabajo con “Rock and roll”, que tiene un sonido bastante más americano y potente. La batería machacona suena desde el primer instante y hasta el último; John Paul Jones cumple al bajo, y Plant y Page se lucen en su elemento, pero sin robarse protagonismo en ningún momento, todo ello aderezado a ratos por un piano insistente que se escucha de fondo. Final apoteósico de la batería, espectacular, que acompaña a una guitarra que me recuerda a Slash, para cerrar uno de los temas más cañeros del disco, de los típicos que aparecen en el baile de fin de curso de instituto en una peli americana. Casi puedo ver a Marty McFly tocándolo…

“The Battle of Evermore” ya es algo totalmente distinto, una balada épica en la que a Plant solo le acompañan un coro y una mandolina. Aunque a veces está casi irreconocible (para mí, al menos, que no he escuchado más que un par de discos del grupo), Plant consigue un sonido íntimo y épico para unos versos que, por lo que sé, están inspirados en El Señor de los Anillos (no reconozco la historia, aunque también es cierto que hace siglos que no leo la obra). La mandolina, propiedad de John Paul Jones, corre esta vez a cargo de Page, que parece nacido para cualquier instrumento de cuerda. Preciosa, sin duda, y perfecta para enlazar con la canción que es el sello de identidad de Led Zeppelin. “Stairway To Heaven” comienza con una guitarra y una flauta que serán los únicos instrumentos presentes hasta pasada la mitad de la canción, cuando entre la batería, pero que son más que suficientes para acompañar los versos que fluyen de Plant, comenzando con ese conocido “There’s a lady who’s sure / all that glitters is gold/ and she’s buying a stairway to heaven”. Tras cuatro minutos bastante evocadores de voz, flauta y guitarra, entran los demás instrumentos, que aceleran el ritmo de la canción, pero sin cambiarla sustancialmente. Plant sigue a lo suyo con una letra que, a pesar de haberla escuchado miles de veces, confieso que todavía no sé de qué trata, pero que tiene versos insuperables (“Yes, there are two paths you can go by / but in the long row / there’s still time to change the road you’re on”). Es a partir del 5.30 cuando la melodía cambia, para abrir paso en el sexto minuto a un solo de guitarra abrumador de 45 segundos que suele considerarse uno de los mejores de la historia. Cuando termina el solo, Plant logra unos agudos bastante interesantes, con Page haciendo de puente entre más versos maravillosos (“our shadow’s taller than our soul” o “when all are one and one is all, / to be a rock and not to roll”) y que enlazan de forma magistral con los del inicio de la pieza (“there walks the lady we all know / who shines white light and wants to show / how everything still turns to gold”). La música se va ralentizando poco a poco, dejando solo a Plant en un último verso en el que parece desfallecer: “And she’s buying a stairway to heaven”… Perfecta, de principio a fin.

La segunda mitad del disco se abre con “Misty Mountain Hop”, canción en la que Plant cuenta sus encuentros psicotrópicos con jóvenes y drogas varias. Ritmos sencillos de batería, guitarra y bajo, y un sonido bastante hippie. Poco más que destacar aquí, salvo que Plant recuerda a ratos a Axl Rose (es algo bueno, no un insulto). “Four sticks” sigue en la misma línea, más alegre y menos surrealista, pero también más repetitiva y simple, tanto en letra como en música. Nada que ver con “Going to California”, la tercera (si contamos con “Stairway to heaven”) balada del trabajo, que comienza con un verso magnífico (“Spent my days with a woman unkind, / smoke my stuff and drank all my wine”), y cuya letra habla de alguien que se larga a California para empezar una nueva vida. Típico, sí, pero acompañada por una preciosa guitarra acústica, funciona a la perfección.

Para terminar, otro de los platos fuertes del disco, “When the Leeve Breaks” saluda con una batería pesada y una guitarra con un sonido blues ligeramente distorsionado (no en vano está compuesta, creo, en colaboración con Memphis Minnie, artista blues bastante importante). Canción que sonaría nuevamente en una escena de película, esta vez la típica en la que un coche (pick-up o descapotable, normalmente), avanza a toda velocidad por una carretera desierta y desolada. Nuevamente el dúo Plant-Page está deslumbrante, nuevamente el dúo Jones-Bonham cumple con creces, y nuevamente el gran problema de la canción estriba en lo repetitiva que resulta. Magnífica para cerrar el disco, pese a todo.

Poco más que decir. Una vez que lo has escuchado, queda patente la importancia e influencia de este disco, que no deja indiferente a nadie. En mi caso, fue este álbum (y, especialmente, “Stairway to Heaven”), el que me hizo desear aprender a tocar la guitarra (bueno, entre éste y el “Nothing Else Matters” de Metallica). Espero que la crítica satisfaga y os haya abierto el año de forma interesante. Aún a riesgo de parecer pesado, os diré que espero comentarios. Y sin en esta entrada no veo unos cuantos (que no sean solo míos y de Moctezuma), os juro que convertiré el resto de mis aportaciones al blog en críticas halagadoras de Tokio Hotel. Creedme, soy capaz de hacerlo y lo haré, sus primeros discos me gustan bastante (y cuando acabe con ellos llegará el turno de Ke$ha). Avisados estáis.

Con esto me despido ya por hoy. Feliz 2012 a todos. Allez-y, mes ami!

Buenas noches, y buena suerte.

---------------------------------------------------------------------------------

LO MEJOR: temas como “Black Dog”, “When the Leeve Breaks”, o “Going To California” me gustan bastante, pero sobre todo, “The Battle of Evermore” y, a mil años luz de distancia, “Stairway to Heaven”.

LO PEOR: que algunas canciones, aunque magníficas, son un poco repetitivas. Y que “Stairway to heaven” es tan buena que desluce el resto del álbum.

VALORACIÓN: 10/10. Creo que la nota es indiscutible, ¿no? Solo por “Stairway to Heaven” ya lo merece.

---------------------------------------------------------------------------------

Led Zeppelin - Going To California

Led Zeppelin - Black Dog (live)

Led Zeppelin - The Battle Of Evermore (live)

Led Zeppelin - Stairway To Heaven (live)

9 comentarios:

  1. ¡Al fin! ¡El Santo Grial de las críticas musicales ha salido a la luz!

    Gran crítica, desde luego. Creo que coincidimos en los momentos clave del álbum (aunque añadiría "Rock and Roll"). El momento "la mandolina, propiedad de John Paul Jones", me ha hecho recordar tiempos mejores...

    Ah, y juraría que es "Levee", y no "Leeve". Por lo visto grabaron la batería de Bonham "colocándola al fondo de una escalera y colgando micrófonos del techo, para captar la reverberación natural" (mi fuente es "1001 canciones que hay que escuchar antes de morir", donde por razones desconocidas no aparece "Stairway"). No en vano ha sido sampleada por multitud de artistas, rap (Beastie Boys en "Rhymin' and Stealin') y no rap (Björk, o incluso Mike Oldfield, según dice la wiki)...

    Después de esta tirada estúpida de datos innecesarios, os dejo con el misterio de qué significa esa runa de "Zoso", la que representa a Jimmy Page. Por lo visto, Page sólo se lo contó a Plant, y este ya no se acuerda (posiblemente debido a los efectos de ciertas sustancias). Por si no fuera suficiente, hay un símbolo muy parecido en un libro de magia arcana (a Page le gustaba mucho el ocultismo) del siglo XVI, y está relacionado con el planeta Saturno.

    Iba a hablar de los mensajes satánicos de "Stairway to Heaven", pero creo que ya hay material suficiente para ganar la próxima partida de Trivial.

    ResponderEliminar
  2. Hmm, sí, podría haber añadido "Rock and roll", pero entonces me habría parecido de justicia meter también "Misty Mountain Hop", y "Four Sticks" se quedaría demasiado solita xD. Y lo de la mandolina imagino que va por cierta foto de JPJ-Stephen "Hoking" xDD

    Ciertamente es "Levee", fallo mío, luego corrijo. En cuanto a lo de "Zoso" (y el resto de símbolos), pensaba hablar de ello, pero la crítica la habría terminado en 2013 en ese caso xD. Por cierto, hablando de Stairway, lo de los mensajes satánicos tiene gracia... Según Plant, estaban retirados en su casa de campo inglesita, componiendo, cuando se le acercó Page con una composición que quería enseñarle. Dice que en ese momento él estaba muy cabreado, así que agarró lapiz y papel, se puso a escribir y salió Stairway to Heaven. Bendito cabreo...

    ResponderEliminar
  3. Mmmm... Qué bien me viene.

    Soy de esos típicos que, abducidos por "Stairway to heaven", apenas han prestado atención al resto del disco...

    Mira qué bien, usaré esto como guía de escucha.

    Gracias, George :-D

    ... ¡Y Feliz Año!

    ResponderEliminar
  4. Jaja, así era yo hasta que me pidieron la crítica y tuve que oírlo entero :)

    Me alegro de que te sirva, caribú. ¡Feliz año, un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. Jejeje... Si hubieras dicho eso de las halagadoras críticas a Tokio Hotel hace un par de años, con todas esas niñas suspirando por ellos, cualquier metalero de pro te habría dado dos hostias George =P. En fin, cómo somos.

    Muy buena crítica, debo de decir por otro lado, ya que este es uno de los discos de mi infancia, así que no era difícil hacerme leer esto.

    Respecto a los temas del disco, a destacar, aparte del consabido Stairway to Heaven (que como guitarrista he de decir que me gustan mucho más otros solos de Jimmy Page, véase Since I´ve Been Loving You, por poner un ejemplo), los puntos fuertes son Black Dog, con unos contratiempos devastadores, Rock and Roll, de la que me recuerdo a mi con 11 añitos imitando la batería de esa canción... a todas horas, y en la que el cuarteto suena compacto, dirigido, dinámico y brutal, y Misty Mountain Hop, por la cual deberían hacerle una estatua a John Bonham por la batería más contundente que se haya grabado en esto del Rock and Roll.

    Y ya por otro lado, hablando del esoterismo de Page, se dice que fue esa misma afición del guitarrista la que condenó a Led Zeppelin a unos cuantos años de desdichas, empezando por diversos accidentes de Plant (en un accidente de tráfico se murió un hijo suyo), hasta la muerte de John Bonham. Yo sólo digo que a mediados de los 70 Jimmy Page compró, y vivió en una mansión de Alister Crowley...

    Para terminar, esto de regalo:
    http://www.youtube.com/watch?v=9WFw7rgPumY (empieza en el minuto 3:18)

    PD: A ver si subís alguna crítica de los Foo Fighters xD

    ResponderEliminar
  6. Mi Rolling Stone dice que el hijo de Plant murió de una infección de estómago en el 77, pero Robert y su mujer sí que tuvieron un accidente y casi la palman (un día después de visitar Page un casa de Crowley).

    El artículo habla también de los supuestos cánticos satánicos de "Stairway" y todas esas paparruchas.

    En todo caso, y zanjando los posibles idilios satánicos de la banda, y como bien dijo Bill Hicks: "si buscas mensajes subliminales poniendo las canciones al revés, tú eres el Diablo: no busques más".

    Y, por aclamación popular de una persona, prepararé una crítica del "The Colour and the Shape". Gran disco.

    ResponderEliminar
  7. Wow, cuanto nivel... Vayamos por partes, como dijo Jackie The Ripper...

    En primer lugar, Anonimo-Salva (xD), por lo de Tokio Hotel me habría llevado las hostias hace dos años y hoy... Pero eso ya lo comentaremos cuando suba la crítica del "Scream" (el suyo, no el de Ozzy... y sí, lo subiré para que veáis que no iba de farol, y para escarmentar, que solo han comentado aquí dos personas, Moctezuma es de categoría superior y no cuenta xD). En segundo lugar, me alegro de que te haya gustado la crítica. Coincidimos, creo que todos, en los puntos fuertes del album (Misty Mountain Hop es una "hippada" de las gordas, mola un huevo xD).

    En cuanto a todo lo del esoterismo... Bueno, todos conocemos muchos detalles, historias y demás, ya hemos estado viendo hoy Mr. Anónimo y yo en clase el número de la Rolling Stone en el que tratan el tema (y sí, fue de una "inesperada y mortal infección estomacal"). En cuanto a lo de los símbolos, me quedo con lo del "Zoso": "nadie sabe lo que significa, solo se lo dije a Robert (Plant) y a él ya se le ha olvidado". Ay, benditas drogas...

    Esperamos impacientes al señor Grohl (lo he escrito bien, ¿no? Paso de comprobarlo).

    P.D: bonito cover... y grande Bill Hicks :D

    ResponderEliminar
  8. Muy tarde he leído la nota. Sólo una aclaración: en "The Battle of evermore", Plant te suena de a ratos diferente simplemente porque canta junto a Sandy Denny, de Fairport Convention. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. El gusto de Jimmy Page por el ocultismo y el esoterismo es algo de sobra conocido Eso no lo desmerece como músico Ídem con Starway to heaven: hay versos al revés invocando a Satán y el propio título de la canción es una ilusión : debería de titularse Starway to Hell Fue el primer grupo de rock en coquetear con el satanismo? No: me estoy acordando de Stmpathy for the devil de The Roling Stones

    Por tanto admitamos las cosas: fueron un gran grupo, es una gran canción y coquetearon con el satanismo, en el caso de Page mucho más: tenía una librería oculista y era devoto de Alester Crowley, fundador del satanismo moderno entre otras cosas.

    Fueron elllos los primeros en colocar versos al revés ? Tampoco y aquí los usan para decir cosas como Oh dulce Satán mírame etc...


    Genial canción con un mensaje no tan subliminal No hay peor ciego que el que no quiere ver

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...