miércoles, 9 de agosto de 2017

Oasis - Be Here Now (1997)



ÁLVARO: ¡He vuelto! Que no me había ido, pero sí. El caso es que no sé qué estoy diciendo y no llevo ni veinte palabras, quizá porque el disco que hemos escogido para esta ocasión ha destruido mis neuronas hasta el punto de incapacitar mi expresividad, de dejarme sin nada que decir, aunque no lo parezca. Es el tercer disco de unos chavales bastante odiosos de Manchester, llamados Oasis. El disco se llama “Be Here Now”. No es muy bueno. Di algo, Jorge.

JORGE: Mi principal aportación en este momento es proponer que demos por finalizada la crítica aquí, ya. Yo no quiero hacerla. Tú no quieres hacerla. Nuestros (inserte número n aquí, donde n es un entero natural entre el 0 y el… 2) lectores no quieren hacerla. Oasis no quiere que la hagamos. El bello barrio suburbial de Burnage, donde nacieron estos mozos, a aproximadamente una hora a pie al sur de donde vivo no quiere que lo recordemos. Por qué.

domingo, 6 de agosto de 2017

Rockrítico Weekly: Cocteau Twins + Ween + Jamie xx

COCTEAU TWINS - BLUE BELL KNOLL (1988)




¡Cocteau Twins! Los adjetivos del día son: etéreo, onírico, gélido y fantasmal. Aplicar como calificativos donde sea necesario. La banda del sello 4AD por excelencia, con Elizabeth Fraser a la voz y Robin Guthrie y Simon Raymonde un poco a todo lo demás, lanzó este Blue Bell Knoll en 1988, flanqueado junto con Victorialand por tal vez lo que fueron sus mejores discos, Treasure y Heaven or Las Vegas. Después de tanto namedropping, podemos hablar un poco de la música, y tal.

miércoles, 2 de agosto de 2017

PJ Harvey - To Bring You My Love (1995)


JORGE: Madre mía, Polly Jean. Quién te ha visto y quién te ve. No sé muy bien a qué ha venido esa frase, pero es que tampoco sabía cómo presentar a la increíble artista que nos acompaña hoy, con el que sería, según tengo entendido, su debut en solitario: esa genial cantautora que es PJ Harvey, y que a pesar de sonar como si viniera de… No sé, Arkansas, pues resulta ser de Yeovil, una pequeña ciudad al sur de Somerset, en la Pérfida Albión. Y tal. Todo tuyo, camarada.

ÁLVARO: Efectivamente, amigo mío. Una de las cosas que más llama la atención del disco que nos ocupa, To Bring You My Love, es que no podría sonar más yanqui. El sonido del álbum, tan anclado en el blues, nos traslada como cien años en el pasado, a los desiertos y los pantanos norteamericanos, con historias románticas casi siempre de infausto final. Pero bueno, no nos metamos en harina tan rápido, supongo. ¿Algo más que quieras comentar sobre PJ?

domingo, 30 de julio de 2017

Rockrítico Weekly: Electric Light Orchestra + The Killers + Life Without Buildings

ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA - ELDORADO (1974)




Eldorado tal vez no sea el disco más destacable de los de Jeff Lynne, esos discípulos de los Beatles que añadieron cuerdas y cuerdas y más cuerdas hasta que el apelativo de orquesta acabó siendo totalmente apropiado. Pero sí que es, probablemente, el primero que demostró el potencial del grupo, pese a ser un fracaso comercial. Como es habitual en la banda, nos recibe una obertura clasicoide de sonido romanticón, para ponernos en situación. Lo que nos espera va a ser un viaje a un mundo de fantasía (Oz, imagino) en el que la música clásica es cool de nuevo porque la canta un tipo con una melena rizadísima y gafas de sol de aviador.

miércoles, 26 de julio de 2017

The Cure - Disintegration (1989)


ÁLVARO: Estoy disfrutando de ese infierno personal llamado “vacaciones”, por lo que mi alma se encuentra en estos momentos en un lugar muy oscuro. Oscuro como el Mar Mediterráneo, por la noche, donde no puedes siquiera ver tu propio reflejo. Y es por eso, o no, que el disco que vamos a reseñar está semana es tan inhóspito y siniestro. Hablo de Disintegration, de Robert Smith y sus Cure.

JORGE: Tal vez dicho infierno personal se asemeje al que Smith vivía en los momentos en que pergeñó este disco, aparentemente con una depresión a cuestas y la crisis de los 30 acechándole. Aunque tampoco parece que al grupo le fuera excesivamente viento en popa, a pesar del éxito comercial de su anterior trabajo, Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me: los problemas con el alcohol, y un poco en general, tengo leído, el pasotismo del baterista/teclista Lol Tolhurst, supusieron un terremoto, que, unido a lo que pasaba por la cabeza del cantante, pudo influir en esa opresiva oscuridad que mueve el disco. Y que, diré de antemano, poniéndome a cubierto de inmediato: se me hace un tanto tediosa, para qué engañarnos.