miércoles, 26 de noviembre de 2014

Mike Oldfield - Discovery (1984)



A Jorge y a mí nos mola cantidubi Mike Oldfield, para qué negarlo. Él mismo tuvo el honor de criticar para el blog el último disco de este grande, Man on the Rocks, en el que Mike nos ha demostrado que aún tiene mucha magia y calidad que ofrecernos. Y si bien más de una vez hemos pensado en hacer un macroartículo conjunto que recopilase la discografía de Oldfield... lo sentimos, nos da pereza, para qué engañarnos.

Pero aún puede hacerse algo, digo yo. Podemos (o puedo, o lo que se precie) analizar pasito a pasito y sin prisas marrulleras todo su trabajo de forma escalonada. Esto implica que un servidor abandone su hábitat natural, o lo que es lo mismo, la sección de música clásica, pero si el premio que obtengo es escribir acerca de uno de los grandes discos de este señor... ¿Dónde hay que firmar?


Y nada mejor para empezar a analizar la discografía del británico que adentrándonos en un proyecto ochentero donde predominan los temas vocales: Discovery, del que se cumplen justamente 30 años de su lanzamiento, y sacado al mercado apenas un año después del magnífico e icónico Crises. Y a decir verdad, y a pesar de no ser de lo mejor que ha sacado Oldfield, Discovery tiene alicientes suficientes para ser un disco notable, enérgico, lleno de colaboraciones memorables y con más de una canción sobresaliente y digna de mención.

Y lo cierto es que el disco no puede empezar mejor en ese sentido, ya que el primer tema que nos encontramos nada más meter el CD en el equipo de música es "To france". Para los que no la hayáis escuchado nunca, ya podéis ir pinchando el enlace, porque es probable que se encuentre en el Top 5 de las mejores canciones vocales compuestas por Oldfield. Con la siempre genial voz de Maggie Relly, una instrumentación fantástica y unos solos de guitarra llenos de fuerza, es con toda seguridad la mejor canción del disco y la mejor justificación para comprárselo. Espectacular.

Y aunque a partir de este fulgurante comienzo la cosa no va a mejorar ("To France" es un golpe sobre la mesa demasiado fuerte para empezar), "Poison arrows" no deja de ser un auténtico temazo. Con Barry Palmer llevando esta vez la voz cantante, desprende energía animista por los cuatro costados (aunque la letra de la canción no se preste a ello), unida a la gran fuerza que desprenden otra vez las intervenciones de Oldfield que, si bien no destacan tanto como en la primera canción, alcanzan una calidad notable y derrochan dinamismo. Lo mejor, sin duda, su final, tranquilo y alejado de la enorme confluencia de voces e instrumentos que se desarrollan durante toda la canción, dándonos un pequeño y la vez agradecido reposo. Y con aullidos de fondo para hacerlo más ameno.

"Cristal gazing", por su parte, presenta una estructura bastante más simple que sus predecesoras, en especial en un estribillo que a lo mejor abusa un tanto del título homónimo hasta hacerlo algo cansino, y una instrumentación también poco espectacular y sin alardes. Lo más destacable de ella son otra vez los solos puntuales de Oldfield, que, pese a no estar incluido en muchas listas, sigue siendo un guitarrista de muchos quilates. Por lo demás, poco a destacar en el que es probablemente el tema más flojo del disco y a la vez el más corto.

Pero pasados estos tres minutos, llega "Tricks of the light" y volvemos a contagiarnos de un espíritu efervescente de vitalidad y buen rollo. Y no sólo eso: la canción en sí es una joya, con unas guitarras simples pero altamente efectivas y pegajosas, y tanto Reggie como Palmer se unen en los coros de un tema cuyo único punto débil sería el abuso de una estructura predecible y hasta cierto punto repetitiva, pero aun así muy solvente y digna de aplauso. Y es que, si algo funciona, ¿para qué retocarlo?

Y llegamos a este punto a "Discovery", canción que, pese a parecerme de notable-notable alto, creo que no le acaba de hacer justicia al título del disco. Vale que las guitarras sigan sonando como bestias pardas y que Barry Palmer se luzca especialmente aquí, pero tengo la sensación de que se trata de una copia de la genial "Shadow on the wall" de Crises, sólo que de menor calidad. ¿Quiere decir eso que sea mala? En absoluto, es un gran tema, pero sin alcanzar grandes cotas. Lo mejor, como siempre, es ese aura de dinamismo y rabiosa energía que impregna toda la canción. ¡Y cómo ruge Oldfield en los solos! Por no hablar de la batería...

Pasando a "Talk about your life", la definiría como la típica canción que va de menos a más... aunque sin aspirar a demasiado, ya que se sabe su papel a la perfección. Este tema en cuestión utiliza muchos de los recursos vistos en "To France", hasta el punto de parecer una "To France 2.0". Empieza, sin embargo, pareciendo una balada con poca chicha y se convierte de repente canción con más presencia y, aunque sin alcanzar las cotas de las anteriores, en un tema correcto con alguna variación interesante de lo visto en "To France" (especialmente cuando los solos vocales y los de guitarra se unen, creando un curioso y destacable ambiente), pero sin llegarle a la suela de los zapatos. De lo menos destacable del disco.

El último de los temas vocales es "Saved by a bell", recuperando al incombustible Barry. Y para cerrar el disco en este aspecto... pues está bien, la verdad. Tampoco puedo decir mucho más al respecto. Podría haber acabado con algo que no pareciese una balada con buena presencia, ya que se echa de menos a Oldfield en solitario, pero hay que reconocerle a Barry su buen hacer a la hora de desgañitarse en el estribillo. "Saved by a bell", no obstante, vuelve a pecar de algo que sufren bastantes canciones de este disco: falta de ambición. Centra una clara división entre estrofas aletargadas, apacibles y risueñas que preceden a un fuerte y ensordecedor estribillo, que sin embargo no ofrece nada que no hayamos escuchado antes. Además, insisto, la falta de solos guitarrísticos durante la canción no ayuda. Pero, como la mayoría de canciones del disco, cumple con su cometido y tiene pasajes realmente notables. 

Y para acabar la cosa toca analizar "The Lake", el único tema exclusivamente instrumental del disco. Basado en el lago Ginebra (el disco se grabó en Suiza), tengo que decir para empezar que no es de los temas instrumentales "largos" (dura 12 minutos) más destacables de Oldfield, y más teniendo en cuenta obras maestras como "Crises", "Taurus II", "Ommadawn (las dos partes)" o la maravillosa "Amarok", que dura la friolera de una hora ininterrumpida. Y aún así... es una auténtica genialidad. Adoro su estructura y su variedad, que se mueve entre partes llenas de recogimiento y relax absoluto (los primeros compases parecen evocar al horizonte de un lago en completa calma al amanecer. MUY top) y otras mucho más "movidas" y rockeras, con un Oldfield en estado de gracia en los muchos instrumentos que toca a lo largo de la canción. Además, es muy agradable al oído en todas sus facetas, siempre busca sorprender y tiene momentos absolutamente brillantes, especialmente al final, con una conclusión impecable, única y ante la que un servidor sólo puede aplaudir y que se convierte en el broche de oro del disco.

"Discovery" es, pues, un producto solvente y que rebosa buena música, al que le falta ponerse cotas más altas para alcanzar un nivel sobresaliente, pero que pese a todo se hace muy disfrutable, ameno y asequible para todo tipo de oyente, desde los fieles hasta aquellos que no estén familiarizados con la música del de Reading. 

¡Nos leemos!

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¿Tengo que escuchar esto?: si es la primera vez que escuchas a Oldfield, es el disco perfecto para iniciarse con su música. Y sí, tienes, porque Mike mola un huevo.

Si solo tuviera que escuchar una canción: "To France" se lleva la palma en este aspecto. Es demasiado buena para ser verdad.

¿Dónde debería escuchar esto?: cualquier lugar puede ser un buen sitio para escuchar el disco, aunque en el caso de "The Lake" te recomiendo cualquier playa o ribera de nuestra geografía. Verás qué sensación...

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: en cuanto a discos de Oldfield de temática similar, nunca está de más recomendar Islands, donde los temas vocales son una auténtica pasada, o el grandérrimo Crises.



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