viernes, 21 de septiembre de 2012

30 Seconds To Mars – II: A Beautiful Lie


La expectación en torno al segundo trabajo de 30 Seconds To Mars, que saldría a finales de agosto de 2005, fue enorme. Y no era para menos, porque la publicidad que le dieron, con detallazos como incluir en algunos discos “billetes dorados” (al más puro estilo Charlie y la fábrica de chocolate) que permitían ir gratis a conciertos y backstage, estuvo a la altura. Y toda esa expectación no quedó defraudada. Para continuar con los símiles cinéfilos que utilicé en el artículo anterior: podríamos decir que A Beautiful Lie fue el Pulp Fiction tarantinesco de los de Lousiana. O, siguiendo con Fincher, su Club de la lucha. Un trabajo esperado con impaciencia por muchos y temido por otros, que no solo cumplió lo que prometía, sino que inmediatamente se convirtió en un clásico que contiene (para mi gusto, al menos, y no soy el único), uno de los mejores temas que se hayan compuesto en los últimos 20 años. Lo que es decir mucho.

El caso es que, a pesar de que una portada muy similar a la del primer disco (en cuanto a colores y estilo, si bien todo parecía ya más depurado), la impresión que nos llevamos al escuchar los primeros acordes de “Attack” es la de que todo ha cambiado. Y ciertamente, así es. Donde antes había oscuridad y distorsión, ahora hay cierto optimismo, limpieza en la producción y, lo más sorprendente, una gran voz liderando todo. Porque sí, aquí Jared canta como solo él sabe hacerlo, y lo demuestra desde la primera nota (con muchos muchos electrónicos) del tema, que es uno de los más desgarradores y potentes del trabajo, un auténtico chorro de adrenalina perfecto para abrir el conjunto. Las letras, aunque siguen teniendo ese cierto toque surrealista, son ahora una auténtica maravilla, punto fuerte de buena parte de los temas: “Surrender to nothing, / I’ll give up what I / started and stop this / from end to beginning, / a new day is calling, / and I am finally free”. Y sigue así la cosa, cantada de tal forma que me llega a estremecer.

Lo interesante es que la calidad de ese primer tema no es anecdótica. Porque con “A Beautiful Lie” ya se nos demuestra que estamos ante una banda totalmente diferente. Se acabó aquello del intimismo profundo e inexplicable: ahora nos vamos directamente a la crítica pura y dura (en el vídeo de la canción, contra el calentamiento global, si bien en la letra no queda tan claro). Es un tema más rockero que el anterior, más complejo y mejor construido (con una batería genial), si bien menos especial que el anterior, a la vez que menos virtuoso.

Pero eso no importa. Nada de lo que haya dicho anteriormente importa, de hecho. Y tampoco nada de lo que venga después. Porque el tema que nos ocupa ahora, es ni más ni menos que “The Kill”. Ay, “The Kill”. No sé si puedo decir algo sobre esta canción, que encumbró a estos chicos a la fama, que no se haya dicho ya. Dos veces la hemos tenido ya presente en el blog, y en ambas ocasiones hemos tratado de explicarla con palabras, pero nada importa (como en cualquier canción) si no la escuchas. Una letra, esta vez sí, rarita, que comparte versos, como ya dije, del “93 Million Miles” del primer disco. Concretamente ese desgarrador “Come, break me down” que evoluciona en un “Bury me, bury me, / I am finished with you, / look in my eyes, / you’re killing me, killing me! / All I wanted was you!”, tremendo. Las guitarras no son nada malas, la batería es absolutamente fastuosa (en serio, qué pedazo de papel tiene Shannon aquí), y sin embargo es Jared y su impresionante actuación a la voz, aullando ese famoso “This is who I really am!” al más puro estilo Roger Daltrey, quien domina todo el tema. El videoclip también es una auténtica pasada (dirigido por Jared bajo el pseudónimo de Bartholomew Cubbins, al igual que todos los demás videoclips del grupo, si no me equivoco, y en este caso basado en El resplandor de Kubrick). Un conjunto, en fin, del que afirmo, sin importarme lo que opinéis de ello, que es una de las mejores composiciones del rock de los últimos veinte años.

Más floja es “Was It A Dream?”, pero es que es lógico que sea más floja, porque “The Kill” es insuperable. Es como escuchar el Led Zeppelin IV y decir que “The Battle Of Evermore” es más floja que “Stairway To Heaven”. Es que no hace falta ni plantearlo. El caso es que aquí estamos ante un tema mucho más tranquilo (¡no, no hay ni un solo grito!), más somero (guitarra, batería y poco más) y muy correcto, pero que carece de la grandiosidad del resto del álbum. Bueno, pero no extraordinario. De momento es lo más flojo en lo que va de trabajo.

Algo parecido ocurre con “The Fantasy”, si bien aquí Jared hace una actuación más destacable en un estribillo muy pegadizo (“Do you live, do you die, do you bleed / for the fantasy? / In your mind, through your eyes, do you see? / It’s the fantasy”), y berrea en un estilo muy similar al que veremos luego en “Savior” (comenzando también con sus famosos grititos “¡Uouoh, uouoh!” de fondo, que tanto utilizará a partir de entonces). El tema se construye a sí mismo, subiendo y bajando un par de veces hasta llegar a la obligada parte casi sin acompañamiento instrumental que, con una batería y un bajo geniales acompañando los gritos de nuestro querido frontman, es el punto álgido de la canción, poco antes de un final bastante (quizá demasiado) brusco.

“Savior” comienza con los miembros del grupo charlando (nunca he entendido que dicen) y un pitido estridente que da paso a la instrumentación repentina, con Jared cantando versos cortos y con la misma estructura (“Until you crash, / until you burn, / until you lie, / until you learn”… y así hasta llegar al estribillo “Don’t save me, / don’t save me / ‘cause I don’t care”). La canción es de las más peculiares del álbum, pero también de las más sencillas, y aunque Jared, Shannon y Tomo hacen un gran trabajo (y el conjunto de composición y letra es bonito, sobre todo al final, con los desgarros de garganta brutales de Mr. Leto), suele pasar desapercibida en el álbum. Yo, concretamente, la descubrí en spots de TV de la serie Angel (aquella serie paralela con personajes de Buffy Cazavampiros), y fue uno de los primeros temas que escuché del álbum. Quizá por eso la tengo tanto cariño.

Lo mismo ocurre con “From Yesterday”, que fue el primer tema que escuché en toda mi vida de 30 Seconds To Mars. Cosa que no es de extrañar, porque este es otro de los puntos más fuertes del álbum. Al igual que en “The Kill”, todo aquí es destacable, y aunque la otra sea más perfecta, ésta la supera en una letra fabulosa sobre alguien en la cima del mundo, que lo tiene todo pero siempre echa en falta algo (“He’s a stranger to some / and a visión to none, / he can never get enough, / get enough of the world” o “On a mountain he sits / not of gold but of sin, / from the blood he can learn, / see the life that he took / from a council of one. / He’ll decide when he’s done with the innocent, / on his face is a map of the world”). Otra vez las voces y la batería son geniales (sobre todo en el puente instrumental tras el segundo estribillo, de una fuerza brutal), pero es quizás el videoclip, inspirado en El último emperador de Bertolucci, lo que le dio mayor fama al tema. Quizá contribuyera a ello el que fuera en su día el videoclip más caro de la historia, superando al “Thriller” de Michael Jackson, básicamente porque rodar en China, en medio de la Ciudad Prohibida, no te sale precisamente barato.

Los puntos más fuertes ya están puestos sobre la mesa, si bien todavía quedará algún tema destacable. “The Story” es más lenta que las anteriores (lo más parecido a una balada que hemos escuchado por el momento), y también más deprimente, con una letra muy desesperanzadora (“This is the story of my life, / these are the lies I have created, / I’m in the middle of nothing, / and it’s where I want to be”). Los versos están cantados de forma más desganada (aunque no faltan gritos de fondo, o en primera línea en algunos momentos). La instrumentación, por lo general, es bastante somera, sin mucho artificio, destacando especialmente, al final ya, las guitarras, antes de los susurrus que cierran el tema.

“R-Evolve” (quizá sin motivo) me recuerda un poco al “Resistance” de Muse, al menos al principio, antes de que Jared comience a cantar…. Bueno, no, en realidad no recuerda nada, no sé por qué lo he dicho. Es un tema con guitarras y batería muy sencillas y tranquilas, en la línea de “The Story”, y, al igual que esta, se desgarra más al final, retomando letras en el estilo de las primeras del disco (y anticipando las del tercer trabajo): “The evolution is coming, / a revolution has begun!”. Cuando parece que todo ha decaído, con solo un piano de fondo, un puente instrumental abre a los últimos versos, berreados.

Está claro, escuchando estos últimos temas, que el trabajo ha perdido buena parte de la fuerza que lo impulsaba al principio. “A Modern Myth” tan solo tiene a Jared y una acústica en un primer momento, y aunque luego ya varía la instrumentación (meten incluso arreglos orquestales), la canción se hace un tanto… digamos monótona. Y es que repetir cuatro veces seguidas “The secret is out”, para luego decir “Goodbye” dieciocho veces (susurrando a veces, gritando otras), no es el colmo de la originalidad. Y si no eres Tenacious D, la verdad es que no funciona demasiado bien. En tres minutos la canción ha terminado y, sin embargo, en el CD pone que dura 14:14… ¿Por qué? Pues porque son unos graciosos, y la pista oculta “Praying For a Riot”, en vez de empezar tras un par de minutos de silencio, empieza después de casi 10 minutos. Siendo instrumentalmente más sobria aún que la anterior, Jared hace un buen trabajo a la voz, acompañado solo por la batería.

Comparado con lo que hemos escuchado en esta recta final del disco, “Battle of One” (la primera de los dos temas extra en la edición especial, que es la más habitual del álbum) es brutal, una auténtica inyección de adrenalina, depresión existencial y baterías contundentes. La letra es lo más repetitivo de este universo, pero la verdad es que no importa demasiado, porque Jared se limita a aullarla sin que se le entienda demasiado. Instrumentación y música: 8/10. Letra… Sin comentarios.

Y llegamos ya al final del disco con “Hunter”, un cover del conocido tema de Björk que se mantiene, básicamente, en la línea del original, con ese ambiente inquietante, que produce un cierto desasosiego, una percusión muy sutil, que apenas acompaña a la voz del cantante. Mientras que Björk realizaba una version más íntima, la de los de Lousiana es más oscura (también más limpia), con Leto cantándola algo más arrastrado y acercándola (aunque sin llegar a serlo) a su propio estilo. Por cierto, que se entiende mejor la letra cantada por Jared que por Björk, y eso es un punto a su favor.

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LO MEJOR: la producción y la gran solidez y madurez de sonido que logran (sobre todo comparándolo con el disco anterior) en temas como “Savior” (injustamente infravalorada), “Attack”, “The Kill”, o la magnífica “From Yesterday”.

LO PEOR: los temas más lentos, las baladas del disco (bonus tracks incluidos) son más flojos que el resto. Por ejemplo, “The Story” o “A Modern Myth”, no están a la altura de lo que te esperas.

VALORACIÓN: 8,5/10.

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Y eso es todo. El disco fue, por una parte, acogido por los fans con un entusiasmo brutal y parte de la crítica; por otra parte, con cierta frialdad (sitios como AllMusic o Rolling Stone solo le dieron 2/5 estrellas). Los singles alcanzaron puestos bastante altos en las listas; “The Kill” se convirtió en un auténtico icono y en la canción que define y representa por completo toda la carrera del grupo.

El disco logró en poco tiempo certificación de platino, y ser nominado en varias categorías de los Premios MTV (con los que 30 Seconds To Mars siempre se han llevado bien) y Kerrang!. A principios de 2007, Matt Watcher abandona el grupo y se une al proyecto de Tom Morello, Angels and Airwaves. Sorprendentemente, no eligen a nadie para reemplazarlo, salvo en las actuaciones en directo, y el grupo queda así configurado como un trio. Durante los años siguientes, los chiquillos se embarcarían en una gira por todo el mundo que les llevaría a Kazajstán, Azerbaiyán, Kuala Lumpur, Masalia y otros lugares exóticos, con parade en Felizonia. Tanta juerga no sienta bien a Virgin Records y a EMI, que les demandan en 2008 alegando que no graban el tercer disco a que les obligaba su contrato (como cuentan en su recién terminado documental, también dirigido por Bartholomew Cubbins, Artifact, presentado en el Toronto International Film Festival este año, ganador del Premio del Público). De hecho, parece ser que todavía tienen problemas, y que nuestros amigos le deben 1,7 millones de dólares a la discográfica. Todo esto, que suena a broma, es cierto (salvo por los países, creo que en Azerbaiyán no tocaron), y ya por fin, cuatro años después de su gran éxito, Jared comienza a dar apuntes de lo que sería el nuevo disco, que vería la luz en diciembre de 2009 con el prometedor título de This Is War.

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