miércoles, 3 de diciembre de 2014

Blue Age, @Albatros Tex-Mex, 30/11/2014


El ruido de charlas y risas llena la pequeña sala. El bar Albatros Tex-Mex (en Vicálvaro, muy aficionado a organizar cosas como esta, como podéis ver en su página) está hasta los topes, y no es para menos: las cervezas alzadas chocan por encima de la prueba de sonido en la que un par de guitarras se afinan, ante el trajín de los participantes. Todos esperamos ansiosos que Blue Age, que por problemillas del directo se han retrasado unos minutos, empiecen su concierto.

Finalmente, rozando ya las dos de la tarde, aquello que nos ha reunido hace que el silencio se apodere de los asistentes: son la voz y la guitarra de Fernando que, acompañado a los coros por Miguel y a la segunda guitarra por Pablo, nos desgrana una versión increíble del clásico folk “Cindy Cindy”, aquel que tanto popularizara la cinta Rio Bravo.

Siguiendo con un estilo que tiene su propia marca, nos tocan el primer tema de cosecha propia: un precioso “Santa Ana” donde la voz cantante la lleva ahora Miguel. Y aquí vemos el primer problema que tendrá el concierto, y es que la acústica de la sala (que no es mala, por otra parte) no le hace justicia a la increíble voz de Miguel, que se ve favorecido en estudio (amén de que el micro le juega una mala pasada en estos momentos). Fernando, sin embargo, por su timbre y manera de cantar, podrá desenvolverse aquí con más comodidad.

De izquierda a derecha: Pablo, Miguel y Fernando.

Sin embargo, el que la acústica o la producción no hagan justicia a la voz de Miguel no le va a impedir a este mostrarnos una versión de “Ring of Fire” que pone los pelos de punta. Escuchando algo así se entiende a aquellos que les conocen con bastante acierto como “los nietos de Johnny Cash y Bob Dylan”.

Enlazan ahora dos temas suyos: “Missing brothers” y “Highway of life”. El primero funciona muy bien por la combinación de las tres voces y las dos guitarras; el segundo, mucho más lánguido, trabaja sobre todo con la voz de Miguel, en la que se funda. Vistos ya varios temas propios encontramos el segundo problema del concierto (y el último, básicamente): siendo grandes intérpretes, sus propias composiciones suenan demasiado uniformes y parecidas entre sí. Y vale, AC/DC llevan 40 años tocando el mismo tema, pero eso no quiere decir que Blue Age tengan que hacer lo mismo, máxime vista su maestría a la hora de versionar a los grandes, manteniendo el espíritu pero aportando su dinamismo country siempre.

Y hablando de ello, Miguel deja a Fernando y Pablo que se ocupen ahora de dos covers impresionantes. El primero, “Little black submarines”, un tema que acostumbran a tocar en sus directos, ha logrado que me guste un tema de The Black Keys, y eso tiene mérito, dada mi indiferencia hacia el grupo. Inmediatamente después, nos retrotraen al año ’70 con una versión del “Tangerine” de Led Zeppelin. Ambas covers son impecables, y llegando ya a la primera mitad del concierto, se nos ha pasado volando.

Pablo y sus manos prodigiosas.

La vuelta de Miguel viene acompañada de “Feelings are going down”, donde de nuevo el contrapunto entre su voz y las de Pablo y Fernando (ahora en los coros) termina de pulir un tema de guitarras cálidas, aderezadas con los punteos ocasionales de Pablo. Es uno de los mejores temas que tienen, y se nota.

Igual de bueno que es, por otra parte, “Contradiction”, que suena tras un breve momento de confusión pre-pausa. Como bien la presentan, la canción habla de aquello a lo que hace referencia su título, con un ritmo muy bien manejado entre el tempo más lento de las estrofas y cierta aceleración en el coro, cantado a tres voces.

“St. James Infirmary” es quizás una de las covers menos destacadas del concierto. Sí, es verdad que tiene mucho mérito adaptar a Louis Armstrong en un acústico de guitarras y poco más, y cumplen en su homenaje con creces, pero no deja de ser una canción en la que la magia de la original se ha perdido un poco.

Estos momentos, ligados a la pausa de manera irremisible, se ven de pronto invadidos por una presencia inesperada. Llevamos todo el concierto viendo como un hombre de barba interesante pasea por la sala, arreglando problemas técnicos, organizando la producción… De pronto, Ricardo (que así se llama), sube al escenario y nos toca junto con Blue Age una arriesgada versión del “Knockin’ on Heaven’s door”. De nuevo los nietos de Dylan…

El turno será ahora para un tema de Ricardo en solitario, y de su propia creación, “No one’s son”. El estilo de su guitarra es profundo y muy cercano; el de su voz, con un gran registro y un timbre que emociona a cualquiera. La huella de Buckley (ambos, pero sobre todo hijo) es innegable, pero para bien. Desde luego, con tan solo ese pequeño teaser, su concierto del día 14 de diciembre en este mismo Albatros se convierte en cita obligada.

Vuelve ya todo Blue Age al escenario para tocar el que es probablemente su (o uno de sus) tema por excelencia: “Feel the pain”, una balada melancólica y profunda, muy en la línea de la etapa noventera de Cash, que todo el público corea sin dudarlo un segundo.

Miguel es como Johnny Cash: no solo en la voz,
sino también en que parece muy serio y no lo es.

Después de ese gran tema, toca otro que heredamos de Rio Bravo, y del que de nuevo todos cantamos hasta la última nota: una versión a varias voces del “My rifle, my pony and me”, donde las dos guitarras le dan un toque muy especial. Es uno de esos momentos increíbles donde grupo y público son, al cabo, uno solo.

Uno de los momentos más extraños de todo el concierto se dará ahora, cuando Fernando pide silencio para regalarnos una versión de una versión: el “Llamando a la tierra” de M-Clan. El silencio que nos pide para darle ese toque místico que quiere a una intro a capella no dura mucho, y en cuanto entran los instrumentos, ya estamos todos cantando de nuevo como si nos fuera la vida en ello, sabiendo además que poco queda para el final.


Se ponga místico o no, Fernando lo da todo.

La armónica, que ya venía sonando en boca de Miguel un tiempo, vuelve con “The biggest Price”, el último tema propio que nos muestran y el que cierra el concierto, con una gran fuerza tanto vocal (sobre todo a cargo de Pablo) como instrumental.

Y aquí se acabaría la cosa, pero el público pide un bis, y Blue Age se animan con un bis… que no es, ni más ni menos, que una versión del “Hurt” en la línea de la que hizo Johnny Cash para el primer American Recordings. El atrevimiento hace que un servidor apriete los nudillos dispuesto a destripar el menor fallo… el resultado final hace que me quite el sombrero. Su versión no es tan oscura ni tan dolida como la de Cash, pero capta a la perfección el espíritu y el estilo, y supone un increíble acierto como punto y final de la comida.

En general, y aún con ciertas cosas que pulir, se configuran como un grupo con un directo arrollador (mejor en las covers que en lo suyo propio, casi), con una presencia importante, muy cercanos, y en los que la influencia no mina el talento. Desde luego, son un trío muy a tener en cuenta.

Y por cerrar, no queda sino agradecer al Albatros hospedar un concierto como este. El buen rollo de la banda es similar al del local y su dueño, que acoge iniciativas como esta o recitales de poesía de manera bastante frecuente. La próxima cita ya la tenéis muy clara: el día 14 de diciembre, Ricardo vuelve, y sabemos que para bien. Estad atentos.

Allez-y, mes ami!

Buenos días, y buena suerte.

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BONUS TRACK: de momento, no han subido nada del concierto, y tienen poquillos temas out there, aunque estaremos atentos para cuando tengan más. De lo que son covers, obviamente, no he querido poner nada que no fueran sus versiones, así que hay pocos enlaces. Sin embargo, tienen subido un recopilatorio de su concierto en Rocka Sonora en junio, y ahí podéis encontrar un breve vistazo de, por este orden: "Cindy Cindy", "Santa Ana", "Feelings going down", "Contradiction", "My rifle, my pony, and me", "The highway of life", "The biggest price", "Feel the pain" (ahí veis a Ricardo, por cierto, en primer plano en el 5:41),  y "Missing brothers". O sea, de buena parte de lo que tocaron el domingo.

(Todas las fotografías del artículo son obra y arte de Miguel Ángel Luna Armada, cuyo sitio web podéis encontrar aquí).

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