jueves, 23 de mayo de 2013

3x1: Apocalyptica – Scott D. Davis – Nigel Kennedy & Jaz Coleman


El artículo de hoy, como he intentado con los últimos 3x1 que he hecho, gira en torno a un tema bastante delimitado: artistas que haciendo uso únicamente de instrumentos y arreglos clásicos versionan temas míticos de la historia del rock (especialmente el rock duro, en la mayoría de los casos).

Reconozco que tenía cierto miedo de hacerlo, porque aunque son tres discos que a mí me encantan, temía que los considerarais aburridos en cierto modo. Pero al ver la buena acogida que tuvo mi último artículo sobre new age… pues decidí lanzarme. Espero que sean de vuestro agrado los tres artistas (y trabajos) a por los que voy. Ya.

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Apocalyptica – Inquisition Symphony (1998)



Hace ya más de 20 años que un grupo de cuatro simpáticos violonchelistas fineses decidieron juntarse para tocar con sus instrumentos de cuerda versiones de sus músicos de rock favoritos. Pasaron unos años y una discográfica se interesó por ellos, dándoles la oportunidad de sacar su primer trabajo, el inolvidable Plays Metallica By Four Cellos, en 1996, donde, como su nombre indica claramente, tocaban temas de los thrasheros californianos con su particular estilo. Poco a poco, y con los años, ese estilo se depuraría y añadiría batería y voz, consolidándoles como una de las mejores bandas de metal sinfónico del mundo.

Para mí, sin embargo, son más interesantes estos primeros tiempos. En su segundo trabajo, Inquisition Symphony, añaden a los covers de Metallica versiones de otros grupos heavys (como Sepultura o Pantera), o temas originales compuestos por ellos mismos (más concretamente, por Eicca Toppinen, el frontman).

Aprovechando el juego que da el instrumento, los cuatro miembros del grupo se alternan para ir tocando piezas en las que utilizan los arcos, distorsiones o incluso punteos y golpeteos de las cuerdas para crear los ritmos, con una riqueza armónica enorme. Así, son capaces de suplir tan solo con los violonchelos toda la instrumentación de los temas que versionan, algo que se hace notar desde la primera canción. “Nothing Else Matters”, por ejemplo, supone un ejemplo perfecto de ello. O la forma de recrear el solo de “One”.

En los temas de Metallica, por lo general, el estilo funciona de maravilla. En el resto de versiones, sin embargo, e incluso en los temas inéditos, donde las canciones requieren mayor fuerza de la que logran los violonchelos, nos encontramos ante temas que más que potentes son sucios, y eso hace que el desarrollo del trabajo se haga un tanto monótono.

LO MEJOR: “Harmageddon”, “Nothing Else Matters” o “One” son geniales.

LO PEOR: me parecen más flojas “Domination” o “M.B.”.

VALORACIÓN: 7,5/10. Un disco logrado y completo, con una gran originalidad, a pesar de que decae en ciertos pasajes. Para evadirte y envolverte, por otra parte, es maravilloso.

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Scott D. Davis – Rockfluence (2005)



Siempre he sido un gran admirador del estilo de este hombre. Pianista californiano consumado, siempre ha intentando aunar en su estilo sus dos grandes pasiones: el rock, y la música clásica. Y lo ha conseguido, especialmente con sus dos últimos trabajos (Rockfluence, que os traigo hoy; y Pianotarium: Piano Tribute To Metallica, un disco que obviamente recuerda mucho al de los propios Apocalyptica).

Virtuoso de las teclas tiene una habilidad magnífica para trasladar o incluso simplificar los acordes básicos de las canciones que versiona con una mano, mientras con la otra sigue el desarrollo de la voz o de los diversos instrumentos (especialmente las guitarras), sustituyéndolos. Así, fluye en interpretaciones que van desde el “Sweet Child O’ Mine” al “Nothing Else Matters”, pasando por “In The End”, “Stairway To Heaven” o “Hotel California”. Las versiones son tan absorbentes que apenas se echa en falta la instrumentación de las originales, salvo en casos muy medidos.

El disco se cierra, además, con una pieza instrumental del propio Davis, “Scherzo”, pura alegría recargada que pone un broche final magnífico al disco.

LO MEJOR: “Nothing Else Matters”, “Final Countdown” o “Sweet Child O’ Mine” son geniales, aunque las otras que menciono también están muy logradas. Y “Scherzo” es probablemente la mejor canción de todo el trabajo.

LO PEOR: versiones como “Wanted Dead Or Alive”, “Open Arms” o “White Wedding” me parecen más flojas. Quizás porque no le tengo tanto cariño a las originales.

VALORACIÓN: 8/10. Cumple sin problemas a la hora de trasladar las canciones a un instrumento tan agradecido como el piano. Y demuestra su virtuosismo prácticamente en cada nota.

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Nigel Kennedy & Jaz Coleman – Riders on the Storm: The Doors Concerto (2000)



Aunque en mi casa siempre hemos sido bastante fanáticos de Nigel Kennedy (merced a conciertos suyos como el Nigel Kennedy Plays Bach o Las cuatro estaciones), así como de The Doors, reconozco que jamás había oído hablar de este trabajo hasta que llegó a mis manos como regalo de cumpleaños hace un par de semanas. Y desde entonces no he parado de escucharlo ni un instante.

El trabajo es una gozada de principio a fin. Entre la maestría de Kennedy al violín, y de Coleman en los arreglos, consiguen crear una partitura personal, envolvente y original, pero sin despegarse de los temas que versionan de Jim Morrison y compañía. Y ahí está su mayor encanto: gracias a la línea principal, que lleva la melodía, podemos descubrir que estamos ante “Riders on the Storm” o “Light My Fire”; pero si quitamos esa melodía principal, podríamos encontrarnos perfectamente ante la banda sonora de cualquier cinta con tintes orientales, o de alguna sinfonía compuesta hace dos siglos.

Así, Kennedy explica en el libreto del álbum cómo se inspiró en el maltrato de los gitanos y la muerte del Ché para componer “Spanish Caravan”, o en el amor más allá de la muerte de “Love Street”. Los acordes del violinista británico (por cierto, Pablo, también toca la viola, os llevaríais bien), se suceden sin interrupción, pasando de una pieza a otra sin que apenas te des cuenta, y siempre con el apoyo inolvidable de Coleman en la orquesta que le acompaña.

LO MEJOR: siempre he tenido mucho cariño a “Spanish Caravan”, genialmente versionada aquí. También son una maravilla “Love Street”, “Hello, I Love You” (por desgracia no la he podido encontrar en YouTube), “Light My Fire” o “The End”.

LO PEOR: como digo, todo el disco parece un conjunto, en el que dudo que se pueda destacar algo malo… Quizás lo único malo sea que los originales tienen una fuerza inalcanzable, a pesar de que el buen hacer de este disco logre hacértelo olvidar.

VALORACIÓN: 8,75/10. Uno de los mejores discos con que me he topado últimamente. Y sin duda hace justicia a Kennedy como el gran instrumentista (muy criticado en ocasiones) que es.

1 comentario:

  1. Nigel Kennedy y Jaz Coleman son los PUTOS AMOS con todas las letras. Mil gracias por descubrírmelos, caribú. De Apocalyptica todo está dicho y redicho, y de Davis lo poco que he escuchado me encanta... Magnífica entrada, señor mío, un disfrute escuchar la simbiosis entre música clásica y rock ;)

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