jueves, 29 de septiembre de 2011

R.E.M. – Automatic For The People (1992)



Últimamente, los artículos que subo tienen relación, de una forma u otra, con la actualidad del mundo de la música y hoy, aunque quizás entre en berenjenales de los que no sepa salir, me voy a arriesgar con el pequeño homenaje que prometí en el último artículo.

Aunque supongo que muchos ya les conocéis, haré un breve repaso de la banda. R.E.M. es una banda de rock (concretamente, se les suele considerar rock alternativo, aunque esto sea un cajón de sastre donde caben infinidad de grupos que no tienen nada que ver entre sí) formada en el año 1979 en Georgia por el vocalista Michael Stipe, el guitarrista Peter Buck, el bajista Mike Mills y el baterista Bill Berry. La formación se mantuvo sin cambios hasta 1997, año en que Bill abandona la banda y el mundo de la música para dedicarse a su familia, y tras haber sufrido un aneurisma cerebral dos años atrás. El resto del grupo continuó su andadura, buscando un sustituto, aunque desde entonces no volvieron a alcanzar la calidad compositiva y musical que les había hecho famosos a lo largo de las décadas de los 80 y, sobre todo, de los 90, cuando alcanzan la fama mundial gracias a discos como “Out Of Time” (1991) y “Automatic For The People” (1992), que incluían algunas de sus mayores éxitos, desde “Losing My Religion” a “Everybody Hurts”, pasando por “Man On The Moon” y “Shiny Happy People”. Esta última canción se hizo más real que nunca (perdonad que me ponga sentimental y haga estúpidos juegos de palabras) cuando la fase R.E.M. terminó y todos despertamos de nuestro sueño el pasado 21 de septiembre, cuando el grupo anunció en su página web su disolución, aludiendo a que “Todo tiene que acabar, y queríamos que terminase bien, a nuestra manera”. Aunque oficialmente ya se hayan separado, planean lanzar un último disco recopilatorio el próximo mes de noviembre, en el que incluirán canciones inéditas que no llegaron a aparecer en su último trabajo, “Collapse Into Now”, y que llevará el título de “Part Lies, Part Heart, Part Truth, Part Garbage: 1982 – 2011”.

“Automatic For The People”, su octavo álbum de estudio que, como ya he comentado, fue lanzado en 1992, suele considerarse el mejor disco de la banda y pionero del rock alternativo, pero también uno de los más oscuros y deprimentes que compusieron. El trabajo está dominado por un sentimiento de pesadez y melancolía con una instrumentación lenta apoyada por unas letras trágicas, deprimentes y, a menudo, incomprensibles; por otra parte, en este caso sí resulta difícil entender las canciones fuera del conjunto, por lo que en muchas ocasiones no las comentaré de forma individual, sino casi como si se tratase de un solo tema dividido en doce partes. El álbum se abre con la pieza “Drive” que (al igual que “The Sidewinder Sleeps Tonight”, “Everybody Hurts” y “Nightswimming”) incluye arreglos orquestales de John Paul Jones, el que fuera bajista de Led Zeppelin; es una canción que combina ese sentimiento de melancolía, gracias a la voz del señor Stipe, con la orquesta y las guitarras que convierten el tema en algo trágico y grandioso. “Try Not To Breathe”, por su parte, es una pieza más alegre, tanto lírica como musicalmente, que sirve de puente para introducir “The Sidewinder Sleeps Tonite”, otro de los singles del disco y una de las piezas más rockeras, donde la guitarra de Peter Buck lleva el protagonismo todo el rato, con esa forma suya de tocar tan característica, acompañado por un magnífico Stipe a las voces, que a ratos es sencillamente imposible de seguir (“Call me when you try to wake her up”, que pronuncia a una velocidad inhumana), a veces es sorprendentemente directo (“Tell her she can kiss my ass, then laugh and say that you were only kidding”) y en ocasiones, simplemente maravilloso (“She’ll know that it’s really, really, really, really me”, o “I need something more sub-sub-sub-substantial”).

Es entonces cuando nos encontramos con la mejor canción del disco, una de las mejores de R.E.M. a lo largo de toda su carrera y, sin duda, su balada por excelencia, “Everybody Hurts”. La canción (magníficamente versionada, por cierto, por The Corrs en su “Unplugged”), a pesar del sentimiento de desesperación que desprende, tiene una letra bastante positiva (“Everybody hurts sometimes, so hold on”), y es una pieza genial en todos sus aspectos: una instrumentación rica, con una orquesta preciosa (sí, he dicho preciosa) de fondo y unas guitarras abrumadoras que, sin embargo, acompañan a una composición con tan sencilla que resulta sorprendente; es, por otra parte, sin duda, una de las canciones que mejor canta Michael Stipe, y que mejor acompañan a su tono de voz. Tras ella, asistimos a “New Orleans Instrumental No.1”, la única instrumental del disco, que da paso a “Sweetness Follows”, otra balada que, a pesar de su melancolía, intenta transmitir un mensaje de positivismo y esperanza (después de comenzar con la frase “Readying to bury your father and your mother”, a mitad de canción sentencia “Live your life filled with joy and wonder”), y que tiene un final muy interesante, casi de banda sonora. Después de ella encontramos “Monty Got a Raw Deal”, una canción cuyo significado sigo intentando desentrañar (¿qué quieren decir con “That nonsense doesn’t mean a thing”?), que parece la típica pieza para tocar en un concierto acústico, con una guitarrita y poco más, a lo “Imagine” y que comienza y termina con la frase “Monty, this seems strange to me”.

“Ignoreland”, una crítica (o eso parece) hacia Estados Unidos (y según algunos, concretamente hacia la época de Reagan y Bush padre), que va desde lo más sutil e incomprensible (“Marched into the capital brooding duplicitous, wicked and able, media-ready,/ Heartless, and labeled. Super US citizen, super achiever, / Mega ultra power doesn't relax. /Defense, defense, defense, defense. Yeah, yeah, yeah”) a lo más directo (“TV tells a million lies. The paper's terrified to report”), es otra de las piezas más “cañeras” del álbum, y en ella Stipe vuelve a hacer gala de su habilidad para cantar a velocidades imposibles. Llega luego “Star Kitten”, una balada más (el disco parece un recopilatorio de baladas) que, sin ser mala, pasa casi desapercibida (pero que tiene un verso final apabullante, “So, fuck me kitten”) al verse seguida por otro de los mayores éxitos de R.E.M., “Man On The Moon”. Es ésta una de las canciones que te hacen ver por qué estos estos americanos han sido tan grandes. La letra, con referencias culturales continuas e incomprensibles para la mayoría de los que no vivimos en EEUU (¿Quién es Andy Kaufman? ¿Y Fred Blassie?) es otra de esas que parecen haber sido compuestas (de hecho, así sucede) única y exclusivamente para la voz del señor Stipe. En la segunda estrofa es cuando ya, realmente, te pierdes con las referencias bíblicas a Moisés y Egipto, o las científicas a Newton y Darwin. La guitarra de esta canción también es sencillamente maravillosa, así como los coros que acompañan a Michael buena parte de la canción (cosa no demasiado habitual en el grupo). Por lo general, lo único que sacas en claro son dos cosas: que la letra habla de la teoría conspiratoria tan famosa que afirma que el hombre nunca llegó a la luna; y que la canción inspiró el título de la película homónima de 1999 de Milos Forman (de cuya banda sonora se ocupó, como no podía ser otra forma, R.E.M.).

Llegando ya al final del disco, nos encontramos con “Nightswimming”, una de las mejores baladas del disco, donde las guitarras y la batería desaparecen de la canción para dejar solos a Michael Stipe a la voz, y al magnífico piano de Mike Mills, a los que a partir de cierto punto acompaña la orquesta. Finalmente, el álbum se cierra con su sexto y último single, “Find The River”, otra balada más alegre y que recuerda a “Try Not To Breathe”.

Poco más que decir, aparte de que este disco confirma a R.E.M. como una de esas bandas que figurarán en los anales de la historia de la música. Espero que os guste.

Con esto me despido ya por hoy. Allez-y, mes ami!

Buenos días, y buena suerte.

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LO MEJOR: canciones como “Drive”, “The Sidewinder Sleeps Tonite”, “Ignoreland”... Evidentemente, cabe destacar aquí “Man On The Moon” y sobre todo la increíble “Everybody Hurts”.

LO PEOR: sin ser una mala canción, no termina de cuadrarme aquí “New Orleans Instrumental No.1” (aunque parezca lo contrario, a mí me suelen gustar bastante las instrumentales), y tampoco me atrae especialmente “Find The River”.

VALORACIÓN: 10/10. Aunque la primera vez que lo escuché pensaba darle un 9, cada nueva escucha me ha hecho valorarlo más y más. Es sin duda el mejor disco de R.E.M., y uno de los mejores de la década de los 90. Absolutamente imprescindible.

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Ante todo, pido disculpas por los anuncios en los videos oficiales, pero el mejor sitio para sacarlos era el canal de R.E.M., la calidad es bastante buena...

R.E.M. - Find The River (Parallel Video)

R.E.M. - Nightswimming (British Version)

R.E.M. - Drive

R.E.M. - The Sidewinder Sleeps Tonite

R.E.M. - Man On The Moon (directo) (en Dublin... una versión soberbia de esta canción)

R.E.M. - Man On The Moon (directo con Bruce Springsteen)

R.E.M. - Everybody Hurts (y el directo en el Live 8)

2 comentarios:

  1. No me esperaba que le pusieras un 10 a un disco de R.E.M., pero has sorprendido una vez más. Dudo, en todo caso, que se pueda considerar como pionero del alt-rock, especialmente habiendo explotado el grunge un año antes.

    En todo caso, es la obra definitiva de los de Georgia. Las letras son ininteligibles (al principio lo eran aún más, llegando a decir Stipe que él tampoco entendía lo que escribía), pero "Nightswimming" y "Everybody Hurts" son dos baladas estupendas, y "Man on the Moon" es magnífica.

    Por cierto, Andy Kaufman, "casualmente", era un cómico cuya vida inspiró la película Man on the Moon de Forman, protagonizada por "Muequitas" Carrey.

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  2. Yo tampoco esperaba ponerle un 10, pero bueno, ya he explicado mis motivos para hacerlo... Lo de alt-rock o grunge no voy a discutirlo... Sinceramente, nunca se me ha dado bien definir el género al que pertenece una determinada canción, salvo casos muy claros (o subgéneros del metal xD).

    Las letras ininteligibles le dan un puntazo sí, aunque como dices, no es el único disco donde ocurre (no sé de qué disco será, pero "What's The Frecuency, Kenneth?" jamás he logrado comprenderla xD)

    Y lo de que Kaufman inspiró la peli de Forman, protagonizada por Carrey, lo sabía. Lo que no sabía es quién demonios era xDDDD

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