martes, 4 de octubre de 2011

Metallica – Master Of Puppets (1986)



Nuevamente, la crítica del disco en cuestión está relacionada con un tema de “actualidad”, aunque siendo yo como soy, suelo llevar algo de retraso... Por otra parte, quería comentar que, aunque antes mis artículos eran demasiado breves, quizás ahora estén siendo demasiado largos (o quizá no, puede que haya encontrado la medida perfecta... Si evitamos referirnos a la kilométrica crítica de hoy). El caso es que cuando se trate de discos o bandas bien conocidos por el público de a pie, como es el caso de hoy, intentaré que el recorrido por la historia de la banda sea bastante breve.

Metallica, como sabéis, es un grupo americano de heavy metal formado en California en 1981 por el baterista Lars Ulrich y el cantante y guitarrista James Hetfield, a los que se unieron el bajista Ron McGovney y el guitarrista Dave Mustaine. Tras varios problemas con sus compañeros, Mustaine abandona el grupo para formar Megadeth, siendo sustituido por Kirk Hammet. Ron McGovney será reemplazado a su vez por Cliff Burton, éste por Jason Newsted y éste finalmente por Robert Trujillo (como curiosidad, cabe destacar que en el momento de unirse a Metallica, Trujillo era el bajista de Ozzy Osbourne, puesto que ocupó precisamente Newsted tras su marcha). El grupo, por resumir, es uno de los más grandes y conocidos de la historia del heavy metal (sí, Iron Maiden son más apreciados, pero no tan galardonados): han ganado nueve premios Grammy (aunque los guionistas de The Simpsons no lo consideren un premio), han logrado que cinco de sus discos lleguen al primer puesto del Billboard 200 estadounidense, y son el más importante de los grupos que conforman los Big Four del trash metal (siendo los otros tres Megadeth, Slayer y Anthrax, de quienes ya ha hablado Moctezuma en esta página). Han tocado con Tony Iommi de Black Sabbath y los miembros de Queen en el Concierto Tributo a Freddie Mercury, con la orquesta sinfónica de San Francisco dirigida por Michael Kamen (con quienes grabaron su álbum “S&M”) y con el gran Lou Reed, con quien han grabado un álbum completo que verá la luz el próximo 31 de octubre. Fueron de los primeros en emprender acciones legales contra Napster (cosa que no comparto, lo digo porque así fue, pero desde luego no lo elogio). Y aunque a lo largo de su carrera muchos les han acusado de vendidos, de comerciales, de traidores a su música... no muchos grupos de metal pueden presumir de un palmarés como el suyo.

El disco que os traigo hoy es, para mí y para muchas otras personas, un disco bastante agridulce. Por un lado es, sin duda, uno de los mejores discos de Metallica y pilar básico del trash metal tal y como lo conocemos hoy en día. Por otra parte, fue el último disco en el que estuvo presente una de las formaciones más productivas que ha tenido Metallica, con Ulrich a la batería, Hetfield a la voz, Hammet a la guitarra y Burton al bajo. Cuando se encontraban en la gira de presentación de este disco, Burton murió en un accidente de coche, en uno de los días más negros para el mundo del metal, comparable a aquel aciago 19 de marzo del ’82, en que el magnífico Randy Rhoads perdió la vida en un accidente de aviación.

Pero es otro tema del que ya hablaré más tarde. “Master Of Puppets” es el tercer álbum de estudio de Metallica y, como ya he dicho, uno de los mejores (el mejor para mi gusto) que grabaron jamás. El trabajo se abre con las guitarras acústicas de “Battery”, que crean un ambiente de esos que se oyen tanto en las primeras películas de Robert Rodríguez. Cuando entra la batería y las guitarras eléctricas comienzas a entender por qué llaman a esto trash metal, y a partir del primer minuto comprendes por qué Metallica son considerados unos auténticos genios. Pronto entra Hetfield disparando versos magníficos (“Lashing out the action, returning the reaction, / weak are ripped and torn away”) a toda velocidad, que a duras penas logran seguir el ritmo impuesto por la batería. En el minuto 2.10 (ojo, llevamos solo dos minutos de disco), Kirk Hammet se consagra con un breve solo a toda velocidad, antes de que Hetfield continúe cantando. Aunque desde ese momento la canción no varía demasiado (las guitarras logran cada vez mayor protagonismo, y comienzan esos solos divinos que tan famosos han hecho a Metallica), no se hace pesada en absoluto, lo que demuestra una vez más el arte de estos californianos. El primer corte del disco destila rabia y agresividad allí por donde lo oigas, y es un pequeño adelanto de aquello a lo que te vas a enfrentar a continuación.

Siendo un disco breve, los éxitos tardan poco en asomar. La segunda pista es (ahora sí, sin ninguna duda), el mayor éxito de la dilatada carrera de Metallica, “Nothing Else Matters” aparte. “Master Of Puppets”, que da título al disco, se abre con una potente batería y unas guitarras que recuerdan mucho a la pieza anterior, aunque aquí Hetfield canta (ligeramente) más lento, y nuevamente los versos son insuperables (“Come crawling faster / Obey your master / Your life burns faster / Obey your master, master! / Master of Puppets, I’m pulling your strings!”). Al igual que en “Battery”, no hay demasiada variación compositiva en el comienzo de “Master Of Puppets”, y sin embargo, ésta tampoco se hace larga (más bien al contraria) ni difícil de escuchar. En el minuto 3.40 hay un cambio radical de la instrumentación; la voz de Hetfield desaparece y la guitarra de Hammet toma todo el protagonismo, tocando un “adelanto” del que será el solo de la canción, y haciendo gala de un virtuosismo insuperable. Casi en el minuto cinco ya, la batería se hace notar y las guitarras distorsionadas devuelven la palabra a un Hetfield que está aquí tan magnífico como en sus mejores baladas. Después de los versos “Laughter, laughter, laughin at my cries” Hetfield grita algo (incomprensible para mí), y por fin en el minuto 5.40 entra ese sublime solo de Kirk Hammet: 30 segundos de escucha indispensable para cualquier metalero, que deberían ser declarados sin duda patrimonio de la humanidad. La canción, sin embargo, todavía dura otros dos minutos y medio, en los que, con ligeras variaciones, se repiten los comienzos de la canción, con una guitarra tocando melodías diferentes mientras la batería y la otra guitarra mantienen el ritmo inicial.

“The Thing That Should Not Be” se abre con un bajo, que da paso a la batería y las eléctricas rompedoras. Aunque los instrumentos mantienen su agresividad la voz de Hetfield se vuelve más melódica, y los versos más oscuros (“Hunter of the shadows is rising / Immortal / In madness You dwell”). Poco más que destacar en la canción, salvo la mención a las eléctricas ya casi al final, que conducen a otro de los éxitos de Metallica, “Welcome Home (Sanitarium)”, donde se mezclan de forma magistral al principio las acústicas y el bajo, a los que poco después se unen la eléctrica y la batería. La canción es más lenta y melódica que las que hemos oído hasta ahora, siendo la primera balada real del disco. Aquí es donde Hetfield demuestra que también sabe cantar baladas, y que lo hace de forma magistral, y donde Hammet hace gala de sus punteos más emotivos. La letra, como el resto, también es magnífica, y en ella, de forma parecida a como lo hacen en “Nothing Else Matters” piden que les dejen vivir sus vidas (“Sanitarium, leave me be”). El solo que empieza alrededor del minuto 4.30 también es magnífico, y abre paso al final de la canción, completamente instrumental y con otro magnífico solo.

Las eléctricas de “Disposable Heroes” vuelven a la vena más cañera del disco, con una velocidad en ocasiones digna de grandes del speed metal (como DragonForce) o del power metal (como Hammerfall). Cabe destacar aquí también la magnífica batería de Ulrich que, no solo es un gran compositor, sino también un magnífico intérprete. Hetfield vuelve a introducirse en versos rápidos y cargados de rabia, nuevamente contra el sistema y concretamente, contra el ejército y la guerra (“Soldier boy, made of clay, now an empty shell / Twenty one, only son, but he served us well, / Bred to kill, not to care, do just as we say”). Después de otra estrofa desgarradora (“Why Am I dying? / Kill! Have no fear! / Lie, live off lying, / Hell! Hell is here”), Hammet comienza un solo de guitarra que nos recuerda a Yngwie Malmsteen, y en el que se regodea con maestría durante un rato, tras el que se repite con ligeras variaciones la estrofa anterior, que Hetfield concluye gritando “I was born for dying”. Una batería y unas guitarras aceleradas hasta lo imposible, aderezadas con unos cuantos versos más por cortesía de Hetfield nos llevan al final de esta magnífica canción que dura más de ocho minutos (de hecho, aunque solo hay 8 canciones, el disco dura 54 minutos, lo que nos da una media de casi 7 minutos por canción...).

“Leper Messiah” toma la distorsión y la rabia de “Disposable Heroes” y la ralentiza para crear una pieza desgarradora y deprimente, en la que sueltan lindezas como “Time to kiss your life goodbye” y en la que, como no, critican una vez más a nuestra querida sociedad occidental (a la religión cristiana, se da a entender, en este caso), y que terminan con el grito de “Lie, lie, lie, lie, lie!”. Tras ella, otro de los platos fuertes del disco, “Orion (Instrumental)”, que se considera un himno de Cliff Burton (tanto es así, que esta fue la canción que sonó en su funeral), y en la que él tuvo la mayor fuerta compositiva. Las guitarras surgen poco a poco, creando ambiente, hasta llegar a una melodía dura y distorsionada que se mantiene junto a la batería durante casi dos minutos, antes de cambiar los acordes durante unos momentos para volver a retomar la composición inicial. Mientras que la batería y una guitarra mantienen el ritmo, la eléctrica de Hammet se va transformando, creando composiciones magníficas. Llegando al cuarto minuto los instrumentos parecen apagarse, como llegando al final de la canción, pero el bajo de Burton hace resurgir a la batería y la guitarra de Hammet, sin perder en ningún momento su protagonismo; ésta última comienza a tocar melodías más baladeras, llenas de sentimiento (me estoy emocionando, lo sé, pero es que soy poeta... qué se le va a hacer), hasta que en el séptimo minuto se aceleran para acercarse a lo que sería el solo de la canción, tras el cual vuelve el ritmo inicial de batería y eléctricas distorsionadas, que se van alejando lentamente hacia el final de la canción.

La última canción del disco, “Damage, Inc.”, es otra genialidad, y la única, aparte de “Master Of Puppets”, compuesta por los cuatro integrantes del grupo. La pieza que cierra el trabajo comienza con un sonido orquestal que abre el camino a una guitarra eléctrica de fondo que va tomando cuerpo hasta unirse con la batería y tomar un ritmo más agresivo y rápido. El sonido sigue la misma línea que “Master Of Puppets”, y el ritmo recuerda a “Battery”. Las letras vuelven a ser magníficas, pero también deprimentes (“Blood will follow blood, / dying time is here”) y el solo que comienza casi en el cuarto minuto es sencillamente, como todos los de este disco, sublime.

Como he comentado al principio del artículo, éste fue el último que grabó Metallica con Cliff Burton al bajo. En la gira europea que siguió al lanzamiento del álbum, en el viaje de Estocolmo a Copenhague, el conductor del autobús en que viajaba la banda perdió el control, provocando que Cliff saliese despedido y que el autobús le cayese encima (y por una macabra casualidad, fue el único que sufrió daños, pues la litera en la que dormía la habían sorteado la noche anterior). Cuando una grúa levantaba el autobús para intentar confirmar si el bajista seguía vivo, el vehículo se soltó de la grúa y volvió a caer sobre él, acabando con todas las esperanzas de reanimarle. Nunca se descubrieron las causas del accidente, y tras la muerte de Cliff, Jason Newsted ocupó su puesto en la banda.

El pasado martes 27 de septiembre se cumplieron 25 años de la muerte de este gran hombre, una de las figuras clave del metal actual. No se me ocurría mejor homenaje que este. Espero que lo disfrutéis.

Allez-y, mes ami.

Buenas noches y buena suerte.

---------------------------------------------------------------------------------

LO MEJOR: TODAS las canciones. Así, sin discusión. De destacar alguna por encima del resto, serían “Welcome Home (Sanitarium)”, “Disposable Heroes”, “Battery”, “Orion (Instrumental)” (una de las mejores instrumentales que he oído nunca, de veras), y, sin duda, “Master Of Puppets”. Por ese orden.

LO PEOR: no puedo destacar nada. Lo digo totalmente en serio, me resulta imposible decir algo malo de este disco. Quizás ese sonido rabioso y agresivo sea un tanto repetitivo, pero esa es precisamente la magia del álbum.

VALORACIÓN: 10/10. Es probablemente el mejor disco de Metallica y uno de los mejores del trash metal (y del metal en general). Puede no gustarte el grupo, pero aún así, tienes que escucharlo. Absolutamente imprescindible para cualquier metalero.

---------------------------------------------------------------------------------

Metallica - The Thing That Should Not Be (Live Shit, en Seattle '89)

Metallica - Battery (S&M, 1999)

Metallica - Disposable Heroes (Madrid, Rock in Rio 2010)

Metallica - Welcome Home (Sanitarium) [Live at Sonisphere Sofía, 2010, The Big Four Concert] [Live at New York, 1994]

Metallica - Orion [Instrumental] (Videomontaje)

Metallica - Master Of Puppets (Live Shit, en Seattle '89)

10 comentarios:

  1. Eso digo yo. La otra gran pregunta es: ¿No es Hammett?

    ResponderEliminar
  2. Sí, es "thrash". Sí, es "Hammett". Gracias a ambos por la corrección xD. Creo que para haber escrito la mitad del artículo (de cuatro folios de extensión a Times 11) de noche, con el disco atronándome en los oídos y en estado de enajenación mental, haber escrito mal solo dos términos en inglés no está mal... xD

    Btw, anónimo... ¿quién eres? xDDD

    ResponderEliminar
  3. Gran artículo!! Eso sí, el género es Thrash Metal (Thrash significa golpear en inglés, trash... significa basura).
    Y como acérrimo fan de metallica que soy, lo que dice Hetfield antes del 2º solo de Master of Puppets (canción) es "Fix Me!!!!" (literalmente, "Chútame!!!!").
    Saludos y METAL a tod@s!!

    ResponderEliminar
  4. Soy tu peor pesadilla...

    ResponderEliminar
  5. En fin XD. Que soy Salva, de la uni.

    ResponderEliminar
  6. Por aquí hay dos anónimos pululando... A ti, Salva, te he reconocido, es el primer anónimo quien me tiene desconcertado xD Gracias por el comentario, y sí, sé que es "thrash" y que "trash" significa "basura", fue un fallo al escribir el artículo a toda leche (tengo el Advance, ¿recuerdas? xDDD). Y ciertamente, dice "Fix Me!!", me di cuenta luego escuchando el Live Shit, pero me dio pereza actualizar el artículo. Gracias de todas formas xD.

    Y mi peor pesadilla tiene forma de cantante de Disney Channel, así que espero por tu bien que no lo seas xDDDD

    ResponderEliminar
  7. Welcome home es la melodía que me despierta por las mañanas...así estoy,como un cencerro.

    Me ha gustado tu crítica,repollito, muy tuya.Buen disco, acertada elección.¿Para cuándo una de "Starway to Heaven"?

    ResponderEliminar
  8. No debería escribir de noche,a esas horas ni veo el teclado, obviamente quería decir "Stairway to Heaven" O_o

    ResponderEliminar
  9. ¿Por qué firmar como "anónimo" si dejas tus huellas por todas partes, querida? xD En fin, sabiendo lo de tu despertador empiezo a entender más tu trastorno (yo antes me levantaba con Rammstein o Mike Oldfield, aunque cambio a cada rato, ahora tengo una de Huecco xD). Y me alegro de que te haya gustado, se nota mucho mi mano ahí, sí :)

    En cuanto a lo del Led Zeppelin IV, lo tengo apuntado para hacer la crítica desde hace tiempo ;)

    Gracias por pasarte. Un besote, mi querida física.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...