sábado, 17 de noviembre de 2012

Josh Rouse @ Sala El Sol, 16/11/2012






No soy una persona de decisiones espontáneas: mi mentalidad ingenieril y paranoica me obliga a tener controlados todas las variables que participan en mi día a día, ensayo conversaciones que pudieran ocurrir conmigo mismo para que, en caso de que se produzcan, no me pillen de improviso y, en general, estoy como una puñetera cabra.

Sin embargo, la decisión de asistir a este conciertillo fue súbita, tanto que conviene incluso hacer un poco de contexto para ver como ocurrió todo.



El pasado martes yo todavía no había escuchado ni una sola canción de Josh Rouse. Ni una. RYM me había colocado su álbum "Nashville" en mi lista de recomendaciones y yo lo tenía en el iPod, esperando su turno. Finalmente, el turno llegó.

Cuando lo escuché, me dije: "esto es". Si en algún momento, por algún motivo, tuviera que crear música, me gustaría que sonara como eso: un poco indie, pero muy digerible, con unas melodías sencillamente espectaculares, y cogiendo influencias powerpoperas e incluso algo ochenteras. Y cuando volví a casa, decidí echar un ojo por internet, descubriendo en el proceso que en tres días daba un concierto aquí mismo, en Madrid.

Al día siguiente, mi padre me preguntó cuándo íbamos a ir al próximo concierto (parecía habérsele olvidado que habíamos ido a ver a Muse hacía menos de un mes), y yo comenté que tocaba este cantautor semi-desconocido.

Saltemos a ayer. En tres días yo me había convertido en una eminencia en todo lo que se refiere a Josh Rouse: había escuchado la mayoría de sus discos, compartía la opinión de que sus últimos temas se estaban desviando un poco de lo que venía haciendo con gran éxito, y conocía más detalles de su vida de los que verdaderamente me importaban.

El concepto del concierto de Josh Rouse era bastante simple: una sesioncilla semi-improvisada, en la que tocaba canciones de todo su repertorio, introduciéndolas con anécdotas sobre su composición, su inspiración, o su repercusión. Sobre el escenario, un Rouse disfrazado de superviviente de la Matanza de San Valentín, y acompañado por el guitarrista Xema Fuertes.

La sala no estaba llena en absoluto, pero importó bastante poco. Durante aproximadamente una hora, Rouse y Fuertes nos deleitaron totalmente. "1972", "Directions", "Life", "Late Night Conversation" y la que indiscutiblemente es la canción más conocida de Rouse, casí la única que conoce bastante gente, "Quiet Town". Y Rouse nos entretenía con sus historias, sobre como le llamó Cameron Crowe para incluir un tema suyo en "Vanilla Sky", sobre su nueva vida en Valencia, sobre como acabó quedándose con las canciones que había compuesto para otros artistas...

El mejor tema de esta parte fue, sin casi dudarlo, "Come Back". A mí ya de por sí me gustaba la canción, con su rollo funky, pero verla en acústico fue algo impresionante, con Xema dándole los coros a Josh. Yo flipaba, de verdad.

Una hora después, salió por detrás del escenario, para disgusto del público, que reclamó su regreso. Josh volvió, sin Xema, y nos preguntó qué queríamos que tocase. Cada uno decía una cosa, yo no decía nada (aunque me hubiera gustado escuchar "Winter in the Hamptons", o "Love Vibration"), otro decía "Purple Rain" (para asombro de Rouse, que se atrevió a cantar un verso con eco incluido). Finalmente, se decidió por "Sad Eyes", "James" (advirtió al público de que era una canción difícil, pero le aclamamos cuando cantó el estribillo falsetero por primera vez, y cuando dijo que no se sabía la letra de cierta parte), y, no sé si fue "It's the Nighttime" la que tocó al final del todo, o antes de irse por primera vez (lo tengo un poco mezclado). El caso es que para el último tema volvió Xema al escenario con unas cervezas.

No me arrepiento en absoluto de haber ido. Era mi primera vez en una sala, mi primera vez en un acústico. Pero no podía haber sido mejor. Si vuelve, iré de nuevo.

Quixote

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