jueves, 23 de agosto de 2012

Anochecer en Waterloo: La canción perfecta

Tengo la costumbre de catalogar extensamente toda la música, listarla y relistarla, hasta el punto de que tengo una enorme tabla de Excel llena de diversas fórmulas que se encargan de calcular quién es mi artista preferido, por qué y por cuánto (por cierto: es Muse, aunque la cosa tenderá a cambiar salvo que su sexto disco sea bueno, cosa que, desgraciadamente, ya no espero demasiado).

Sin embargo, las canciones son mucho más difíciles de calificar con los mismos criterios que a los artistas, y por ello es completamente imposible elegir una que sobresalga por encima del resto, aunque haya perdido mucho tiempo en intentarlo. Si haces una lista de canciones preferidas, y a la semana siguiente la repites, habrás cambiado al menos un 25% de las canciones (al menos ese es mi caso, aunque yo me paso absolutamente todo el día escuchando música). Este es sólo otro de mis intentos, por lo que no interesará a la mayoría, de forma comprensible. Sin embargo, va a ser totalmente al revés.



Lo normal sería hacer una lista de canciones, intentar ordenarlas como buenamente se puede (yo suelo hacer bloques, y clasificar para "la siguiente fase" a las cinco mejores, y cosas así, pero me lo tomo demasiado en serio). Aquí voy a coger unas cuantas canciones que se cuentan entre mi top 100 indiscutible y voy a intentar encontrar el patrón, qué hace que esa canción me afecte como me afecta y, con esos resultados, crear un modelo de canción perfecta aplicado a mis preferencias. Cada uno tendrá las suyas, obviamente, así que si queréis seguir todo este bodrio, podeís crearos vosotros el vuestro. Si resulta que vuestra canción ideal es una suite de folk étnico sobre la vida de los castores, no dudéis en comentar, aunque se qué este es el tipo de artículos que atrae a menos gente.

Me centraré en siete canciones, algunas de ellas ya tratadas aquí; por ejemplo: "Overkill" de Men at Work; "Paranoid Android" de Radiohead; "Someone Somewhere (In Summertime)" de Simple Minds; "Careless" de Stephen Bishop, "From Out of Nowhere" de Faith No More, "Song for the Dumped" de Ben Folds Five y "Bohemian Rhapsody" de Queen. No sé si son una muestra lo suficientemente representativa, pero hay un poco de todo.

¿Qué tienen todas en común? Poca cosa: son todas en ingles y además me gustan. El resto es completamente caótico: hay tres británicos y cuatro yankees, una mayoría es de la década de los ochenta, pero hay también dos de cada década contigua. Eso es, por lo menos, una campana de Gauss con un máximo en el año 85 (no, no sé nada de estadística). Un análisis más detallado de mi colección confirmaría que los ochenta siguen siendo mi década preferida.

Otro hecho es que todas las canciones las cantan hombres; y salvo por Tori Amos, 'Til Tuesday y Kate Bush, (un momento, ¿es Donald Sutherland?) creo que en la mayoría de mis preferidas es así. Todo hombres y todo grupos, salvo por Bishop; cuya canción es la que más se aleja de mis estándares generales.

Instrumentalmente, volvemos a la estúpida irregularidad esperada: los sintetizadores de Simple Minds y Faith No More se enfrentan al piano de Ben Folds o el saxofón de Men at Work. "Bohemian Rhapsody" y "Paranoid Android" son tan complejas que se resisten a un análisis; aunque el piano y las guitarras, respectivamente, destacan en la mayor parte de ambos temas.

El hecho de que aparezcan dos suites de varias partes en una lista de siete canciones es significativo; hay más epopeyas de este tipo en mi lista, como el "One Night In Paris" de 10cc o el "Firth of Fifth" de Genesis. Así que tomo nota.

¿Qué tengo? Una canción de los ochenta, de un grupo pop/rock liderado por un hombre, relativamente compleja y larga (más de cuatro minutos y medio, por lo menos) y que contenga, a poder ser, una guitarra eléctrica, un piano, y diversos tecladitos.

Ahora es cuando yo entro y digo que mi canción preferida, de la que ya he comentado algo y que es "High Tide" de The Comsat Angels, cumple todos esos requisitos, de una forma sin premeditar. De hecho, me inquieta ligeramente (por todos los santos, es del mismo año 85). Prosigo.

La canción más alegre del septeto es "Song for the Dumped", cuyo estribillo es, y cito textualmente: "Give me my money back, you bitch". El resto varia entre el ambiente siniestro de "Paranoid" y "Someone", el desamor de "Careless", la intranquilidad de "Overkill" y "From Out of Nowhere" (dos canciones relativamente happy, por comparación) y "Bohemian Rhapsody", que sigue tratando de un hombre que asesina a otro. De hecho, me gusta pensar que soy tan fan de las canciones de amor como cualquiera, pero ahora que veo esto, es absurdo y mentira. Las hay, claro, pero están en minoría.

Sin embargo, uno tendría que escuchar la letra para darse cuenta de que es una "canción triste" en la mayoría de los casos: si uno no lo hace, "Dumped", "Overkill" y "Nowhere" resultan optimistas, "Careless" dulce y "Bohemian Rhapsody" vaya usted a saber, porque tiene ocho partes totalmente distintas.

Salvo por "Paranoid Android", el resto tienen estribillos que piden a grito ser cantados (o "Galileo Galileos", dependiendo de la canción en cuestión) y aunque a casi todo el mundo le gusta un buen estribillo, lo mío es patológico: casi todas las canciones que me gustan cuentan con un estribillo altamente cantable, y las que no lo tienen (como instrumentales o ciertos cantares juglarescos) se cuentan con los dedos de una mano.

Actualizo: la idea de canción es un tema de más de cuatro minutos y medio cantado por un grupo de pop/rock de mediados de los ochenta cuyo cantante es un hombre. Además, tiene un estribillo pegadizo y pese a tratarse de una canción en apariencia alegre o, por lo menos, no de llorar como un tango de Gardel; su letra es bastante descorazonadora.

Podríamos añadir que todos ellos estaban en los puntos álgidos de sus carreras (la mayoría de las canciones, por no decir todas, pertenecen a los mejores álbumes de sus respectivos artistas) y que la voz de los cantantes, por lo general, es suave y emotiva (las de Colin Hay y Jim Kerr lo son, la de Bishop también e igual con la de Mercury al menos durante los dos primeros minutos. No tanto con el canto de Mike Patton o con el quejido de Thom Yorke, que sí es emotivo.)

Querría analizar otros factores, como la marca de las guitarras o el uso de baterías electrónicas (bastante presentes en mis favoritas, por algún motivo), pero afecta bastante poco al resultado final: está claro que cualquier género tiene cabida en mi lista de destacadas, pero predominan canciones que:

a) cantan hombres

b) son pop/rock de los ochenta

c) cuentan con guitarras y sintetizadores (para ambientar, no tecladitos a lo Erasure) y/o pianos

d) tienen una letra triste o cuando menos ácida que contrasta con la música alegre

e) poseen un estribillo arrasador, a menudo con coros o armonías vocales

f) cogen a sus respectivos artistas en un gran momento de forma

g) estan cantadas de forma suave y melódica

h) son más largas de cuatro minutos

Puedo dar fe de que si esta canción existe ("High Tide" se queda cerca, y falla tal vez en el punto f o el d; otras posibles son "Party Fears Two" de Associates que cae en el g, "The Boys of Summer" de Don Henley que clava todos excepto quizá el d, "So Long" de Fischer-Z, "The Promise" de When In Rome o "All You Zombies" de The Hooters, "The Killing Moon" de Echo que es literalmente perfecta en todos los aspectos, salvo porque la música no es demasiado alegre...), me va a encantar.

¿Y esto para qué? Por aquello que ponía en el oráculo de Delfos, lo de "conócete a ti mismo". Y bueno, también porque ayuda mucho a la hora de encontrar nueva música. Está claro que van a existir canciones completamente distintas que van a encantarte (yo tengo muchas, desde el "Egyptian Shumba" de las Tammys hasta el metal de Queensrÿche), y que está muy bien experimentar, pero a veces es preferible ir sobre seguro.

Quixote

1 comentario:

  1. La verdad es que el artículo me ha dado ganas de hacer mi lista. Pero como no me quiero enrollar mucho, aventuraré que mi canción perfecta es una balada, cantada por un hombre (normalmente con voz potente y melódica), en un grupo de rock más o menos duro, con violines (o en su defecto, arreglos orquestales), con gritos desaforados, con una letra triste (o compleja en ocasiones) y con cerca de siete minutos de duración... Sí, creo que más o menos sería algo así.

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