domingo, 28 de julio de 2013

Elvis Costello and the Imposters @ Teatro-Circo Price, 27/7/2013


Las leyendas son leyendas por algo. Y Elvis Costello es una leyenda, cosa que demostró anoche en Madrid durante dos horas de pasión y energía sin igual. El londinense tiene casi sesenta años... pero quién lo diría tras verle hacer absolutamente de todo sobre el escenario, y fuera de él.


Fue puntual (a diferencia de cierta parte de la audiencia que esperemos coja la gripe este invierno, como mínimo) y hasta se pudo permitir una primera mitad del concierto en la que no sonaron sus temas más conocidos. Aparecieron por allí "Everyday I Write the Book", "Clubland", y sobre todo una impresionante "Watching the Detectives", en la que el señor MacManus tuvo a bien marcarse un solo de megáfono porque... bueno, porque es un genio y ya está.

Puede que el sonido, o la mezcla de él, no fuera lo mejor, pero fue completamente compensado por la total entrega de la banda. No solo Elvis, que al parecer es un amante acérrimo de los pedales, si no también el sensacional teclista Steve Nieve, que hizo un trabajo totalmente admirable encargándose de piano y órgano simultáneamente y con una habilidad increíble, el bajista Davey Faragher y el batería Pete Thomas. Totalmente perfectos los cuatro.

Costello tuvo el gesto de dedicar "Song With Rose" a las víctimas del accidente de Santiago, y fue aplaudido por la audiencia por ello. Luego llegaron los clásicos más tranquilos, "Shipbuilding" (que compuso para Robert Wyatt) y "She", la versión de Aznavour, que cantó entre el público que se encontraba en pista. Esta fue la única parte en la que Costello se permitió descansar un rato, contando diversas historias sobre su familia, y tocando canciones con cierto toque country de forma más acústica, como "A Slow Drag with Josephine". Su grandísima emoción durante "I Want You", igualmente, hizo vibrar el Price... que, la verdad, no se mostró, por algún motivo, especialmente excitado por el show que puso Costello en escena.

El final del concierto fue simplemente perfecto: Elvis decidió enlazar, de forma imprevisible, "(I Don't Want to Go to) Chelsea", la eléctrica "Pump It Up" y el clásico "(What's So Funny 'Bout) Peace, Love & Understanding), en el momento que más hizo saltar al público. Y se largó, sin bises ni nada, porque no hacía falta. Había mostrado lo que era capaz de hacer sin recurrir a temas míticos como "Alison" o "(The Angels Wanna Wear) My Red Shoes". Y no se echaron de menos.

La presencia escénica de Costello, aunque no parezca un hombre especialmente inquieto, es tremenda. Uno no puede más que preguntarse como era un concierto suyo hace treinta años, porque si era mejor que esto (y probablemente lo era), sin duda es como para ponerse a sus pies. No tuvo apenas descanso, e incluso decidió tocar seguidos los temas más exigentes, y lo hizo sin inmutarse.

Así que, como alguien en el público gritó anoche, "Elvis is King". Efectivamente, lo es.

Quixote.

4 comentarios:

  1. He de decir que, el público, en general, era un poco soso porque, tras lo visto anoche, era inevitable ponerse en pié a bailar, votar o lo que fuese. Sólo decir:
    "Elvis, see you next time. I love you, dude

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  2. Muy buen concierto. Elvis y el teclista ENORMES.
    El público soso, pero, claro, no era quinceañero...

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  3. Absolutamente de acuerdo, los 4 estuvieron muy bien, pero ellos 2 en especial. Yo esperaba un buen concierto, pero me demostraron que están muy por encima de lo meramente normal. Le espero para una próxima vez.

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  4. De los cuatro conciertos que he visto de Elvis Costello, éste para mí ha sido el mejor, aunque nunca baja del sobresaliente, porque cuando toca siempre está dispuesto a comerse el escenario (excepto aquel día en que el Liverpool ganó la Champions en el 2005). Lo que realmente me sorprendió es que casi se llenase el Circo Price, cuando hace años ni siquiera llegó a llenar la mitad de La Riviera.

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