
Ya hemos hablado en alguna que otra ocasión en este blog (más concretamente, en una batalla de bandas) de los archiconocidos Green Day. Gamberros, punk, frescos y juveniles, se formaron tal y como hoy los conocemos en 1990, cuando Al Sobrante (baterista) fue sustituido en el grupo por su amigo Tré Cool, que se unió a los ya presentes Billie Joe Amstrong (voz y guitarra) y Mike Dirnt (bajo y coros). En un principio, al formarse en ’87, se llamaron Sweet Children; en el ’89, antes de sacar su primer EP, se cambiaron el nombre a Green Day. Desde entonces, todo les fue viento en popa; ocho discos de estudio, cinco directos, cinco premios Grammy (uno de ellos por su disco “debut” con una gran discográfica, “Dookie”, otro por la ópera rock “American Idiot” y otro por su último trabajo, “21st Century Breakdown”), una adaptación en Broadway de “American Idiot”, apariciones en la película de Los Simpson, acusaciones de plagio y de ser unos vendidos… Lo típico, vamos. La revista Rolling Stone les considera el mejor grupo punk de la historia, y Kerrang! dijo de ellos que era el segundo grupo más influyente de los últimos treinta años, solo por detrás de Metallica. Exageraciones al margen (en el primer caso, y teniendo de fondo la discusión sobre si son o no realmente punk, dudo que debamos olvidarnos de Sex Pistols; y en el segundo, se pasan por el forro, literalmente, a gente como Guns N’ Roses, Nirvana o Radiohead), lo que está claro es que son un grupo que gusta y vende, vende y gusta. Y que se merecen una entrada en este blog.



