Mostrando entradas con la etiqueta Maldita Nerea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maldita Nerea. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de diciembre de 2012

Las 13 de Spartan George: Lo mejor de 2012 (II)


Empecé ayer una lista que imagino ya no haría demasiada gracia a algunos, con la inclusión de gente como Ke$ha... Pero me es indiferente, porque sigo a mi rollo, pasando de las críticas como Sabina, y volviendo aquí con los cinco temas siguientes, ya de lleno en el top 10, que nos dejan a las puertas del podio, con la boca hecha agua esperando conocer los que son (para mí, siempre para mí, esto es muy personal) los mejores temas de este 2012. Sigamos con la lista.

--------------------



La segunda aportación española, ya en el top 10, también la traté en su día, cuando hice la crítica del disco en que se encuentra, que acababan de regalarme. Dikers fueron sin duda todo un descubrimiento, con una energía impresionante, temas perfectamente construidos y letras más que decentes, todo ello manteniendo su toque de originalidad. Para más muestra, este brutal tema, con un primer minuto lento y melódico que luego cambia radicalmente para ofrecer 4 minutos de pura tralla rockera.

martes, 6 de noviembre de 2012

Maldita Nerea – Fácil (2011)



No sé ni por dónde empezar a insultaros. De antemano, que conste que tenemos seguidores maravillosos a los que aprecio enormemente, y que son las mejores personas del universo. Y algunos (muchos) tienen una tremenda paciencia, porque les he prometido críticas que aún no llegan… Pero otros son el caso contrario. Son esa gente que me dice “podías hacer…”, y cuando lo hago no se molestan ni en leerlo. Ni en comentarlo. Ni en nada. Y es por esa gente por la que he decidido mandar todo al carajo y empezar a destrozar el espíritu del blog, haciendo críticas de lo que me guste y me dé la gana, saliéndome del rock muchas veces y metiéndome otras en grupos tremendamente comerciales o light, de esos que tanto criticáis sin saber por qué. También haré las críticas como me apetezca, a veces tremendamente kilométricas y a veces de unos pocos párrafos. Pero bueno, esto de creerme superior es cansado, así que dejemos que mis actos hablen por sí solos. Vayamos a lo fácil (sí, ha sido un chiste, aunque pésimo).