Sé que muchos (¿todos?) de vosotros no venís a los streamings, cosa que entiendo porque hay que tener muchas ganas, pero os estáis perdiendo algunas joyas. Estos eventos han pasado de ser dominicales a "cuando nos apetezca", y la calidad de la música ha estado en continuo declive durante meses. El otro día nos juntamos el número récord de 4 personas en la sala, y yo aproveché para realizar encuestas sobre aquellos artistas únicos e irrepetibles que merecen un hueco en nuestro salón de la fama, aquí inaugurado. Esta tarea sirvió para seleccionar a diez de ellos, que resultaron pocos pues muchos grandes nombres perdieron la oportunidad de unirse a nuestras filas.
Sin mayor dilación, me dispongo a hacer públicos esos nombres. Si tenéis sugerencias para las nominaciones del año que viene, tendremos los ojos abiertos.
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viernes, 19 de junio de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
David Bisbal – Bulería (2004)
Hace
poco llegué a la conclusión de que hay cuatro maneras de triunfar en el mundo
del arte: estar bueno/a, tener talento, ser judío/a, o saber darle a tu público lo
que quiere. Y como mi atractivo es peculiar, mi talento se perdió por el
camino, y no me apellido Fleischmann, pues solo me queda una salida; así,
cuando oí a algunas amigas decirme “mucho darle caña al Busta, ¿pero por qué
él, y no el ricitos de oro?”, pues solo me quedaba una salida, porque tenían razón.
En
un primer momento decidí criticar el debut, como en el caso de su tocayo. Luego
me eché para atrás, porque “Ave María” es obra de Satanás, y por muy abyecta
que resulte, soy incapaz de meterme con ella. Así que, qué demonios, vamos a
escuchar a este chico en siendo ya un artista “consolidado” que incluso
(¡incluso!) se estrenó en la composición colaborando en dos temas del disco.
“Bulería”
no es uno de esos temas, obviamente. Tiene un comienzo absurdamente rompedor,
con cante jondo así de puños apretados, palmas y cosasdesas tan del sur. Y
llega el Bisbi. A lo loco por la vida. Vocalizando asín mucho fuerte, como si
fuera Bunbury. Y tocando una extraña variedad de tema, que va desde las
transfusiones de sangre de sus compatriotas a amores a primera vista, pasando
por posesiones demoníacas*. Y naufragios de barcos, y tal. Con un ritmo muy
aselerao y cambios de tercio que ríete de Iron Butterfly.
(*Acabo de ver un vídeo que pretende demostrar que esta canción y Bisbal son satánicos, y he muerto de la risión, porque no sabía de su existencia cuando hice el chiste).
Por
cierto, el momento “ya no quiero vivir solito” es tan ridículo que me dan ganas
de cortarle el pelo al chaval como castigo. Bueno, chaval. Que tenía ya 25 años
el colega. Y decía “solito”. No me jodas, Maribel.
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