miércoles, 29 de octubre de 2014

Tito MC – Rap Chungo Sevilla (2006)



Habitualmente, sabemos que cuando criticamos mierda en el blog no os estamos descubriendo gran cosa. Casi siempre son esperpentos de esos legendarios que sabéis que, por desgracia, existen. Y, por desgracia, también a veces nos enteramos de que esos artistas tienen una historia detrás, o algo así.

Eso pasa con Tito MC, pues antes (y, lo más triste de todo, es que también después) de ser el tipo aquel “que te focka la boca”, este señor tuvo una carrera no solo en la música, sino también en el cine. Me ha costado mucho desentrañar sus escarceos artísticos, porque no sé si las cosas que saca son singles largos, EPs, cáncer empaquetado en vinilos o anuncios del Ministerio de Turismo y el Ayuntamiento de Sevilla, pero el caso es que entre sus perlas, se rumorea que tiene un caché de 30.000 € (que se dice pronto, pero es 100 veces más de lo que cobra al mes cualquier becario de La Razón, por ejemplo) y que en un momento de su vida, lanzó esta “maqueta improvisada” con multitud de colaboraciones (de hecho, este señor no habla mucho en esto, lo que se agradece) cuyo título prometía. Prometía ser mierda. Y lo es.

lunes, 27 de octubre de 2014

ELE: "La música une y acerca a la gente. Tiene una parte humana y una parte del alma"


Te citan un viernes en una de las salas de rock más míticas de la capital, el Costello. Santuario entre otros del gran Leiva, el germen de Pereza. El paseo desde Sol hasta la calle del Caballero de Gracia se hace difícil por el conglomerado de gente que ya a las ocho está a punto de empezar el fin de semana. La nocturnidad madrileña tiene ese aire de castiza y acogedora que convierte de un paseo la oportunidad de encontrarse a la mayor variedad de tribus urbanas. Llego 15 minutos antes a la entrevista y me siento en las escaleras de un convento frente al Costello donde el entrar y salir de gentes me lleva a reconocer a Tom's Cabin, el protagonista de esa noche que conoció de primera mano la tortuosidad del tráfico en el centro de la capital. Todavía no sabía que la música celestial la iba a encontrar en la acera de en frente. Pasados cinco minutos de la hora acordada aparece en la puerta Cookie, mánager de ELE y a la que debo agradecer que me descubriera a esta cantante. Dos besos como saludo y llamada a Elena. A partir de ahora se llamará Elena Iturrieta para mí por la sencillez y empatía que demostró desde el momento en que responde a la llamada de Cookie y sale a las puertas del Costello. Una joven que viste de forma sencilla con vaqueros ajustados, camisa y unas botas con tacón que hacen el paso firme y fuerte. Vestimenta sencilla. Denota seguridad, no necesita de harapos estridentes que forjen un personaje que no es. De pelo rubio, un corte de cara tan dulce como su voz y una mirada que es una muestra de transparencia, claridad y alegría. Hay gente que sonríe con los ojos. ELE lo hace. Si después de esta entrada no quieren seguir leyendo la entrevista, perfecto, háganlo. Eso sí, casi es un ruego que busquen a esta artista que presenta su ópera prima en Internet. Aseguro que después de escuchar un par de canciones no podrán pulsar el pausa en el reproductor y volverán aquí para conocerla. Ahora que han vuelto, disfrútenla.

viernes, 17 de octubre de 2014

Brütal Köala – Brütal Köala (2014)



De vez en cuando, a los que somos críticos y nos gusta destrozar la vida de los músicos, se nos da la oportunidad de seguir a un grupo desde sus orígenes humildes, tocando en garitos de mala muerte frente a borrachuzos vociferantes, y esas cosas. Y entonces nos sentimos con el poder para encumbrar o hundir a una banda según cómo hablemos de ella a quienes no la conocen (ni la conocerán, si no es por lo que contamos).

Y luego, de pronto, surge un grupo como Brütal Köala (su wes está chulísima), al que sigues desde su origen, y te das cuenta de que has perdido ese poder. Primero, porque su música habla por sí sola y saben bien a dónde llevarla y cómo ganarse incluso al público de borrachuzos. Y segundo, porque son la hostia, y suenan como si tuvieran muy mala hostia (aunque sean más majos que las pesetas).

Y así nos encontramos con Brütal Köala, el primer EP homónimo de la banda, que ha visto la luz ni más ni menos que este 17 de octubre (y gratis para vosotros sus futuros fans, gracias a la magia del mundo moderno), después de algunos meses en que han tocado ya los temas y han compuesto y arreglado como cosacos. Porque no solo han hecho su música, sino que el señor Andrés ‘Jando’, batera de esta cosa, también ha hecho las mezclas. Y se han currado una presentación en formato físico con diseños chulísimos que ríome yo de algunos “profesionales” que hay por ahí.

lunes, 13 de octubre de 2014

Weezer - Everything Will Be Alright in the End (2014)



Weezer molaban, eso es un hecho. Sin embargo, después de 1996 y su aclamado Pinkerton, dejaron de molar. De hecho, hicieron mierda. Cierto es que no he escuchado prácticamente nada de esa etapa, pero la razón de eso es que todo el mundo dice que es mierda. De hecho, sacaron un disco cuya portada incluía únicamente al tipo grandote de Perdidos, lo que por lo general no es indicativo de obras maestras. Os reto a decirme un disco esencial que tenga la cara de ese tío en la portada. ¡No hay!

En cualquier caso, Rivers Cuomo se ha dado cuenta, como quince años demasiado tarde, de que estaba haciendo mierda, y en un movimiento sin precedentes, ha decidido volver a hacer las cosas bien. Y no sólo eso, se ha... disculpado. ¿Podéis creerlo? ¿Cuántos artistas harían la de "lo siento mucho, no volverá a ocurrir"? Sin embargo, ese es básicamente el propósito de "Back to the Shack": la canción empieza con una disculpa.

viernes, 10 de octubre de 2014

Rosendo @ Plaza de Toros de Las Ventas, 27/9/2014

LA NOCHE CON LA QUE HABÍA SOÑADO EL ICONO DE CARABANCHEL


A medida que avanzaba la tarde el cielo se iba encapotando en Madrid. Y no me extraña. El sol, protagonista hasta pasadas las cinco de la tarde bajaba el telón en forma de nube para rendir pleitesía al icono que iba a alzarse sobre un mítico escenario de la capital. Horas más tardes y desde los al rededores de la plaza de Manuel Becerra bajando por la calle de Alcalá se mascaba el ambiente de día grande en el coso taurino de Las Ventas. Expertos en la materia, con tardes como esta a sus espaldas sabían que lo de hoy no iba a ser “uno más”. Vestían con camisetas negras y eslóganes que podían haber marcado su lema vital. Las copas de Whisky con cola ayudaban a atemperar los nervios y a soltar la lengua recordando lo que habían vivido y proyectando en su mente lo que estaba por vivir. Al fin y al cabo todos habían interpretado con mayor o menor suerte, celo o rabia, “Maneras de vivir”.  Parecía que tocaba otra noche sin dormir.
Los que buscaban alternativas al corte de coletas han debido de pensar que su plaza ha sido mancillada para siempre. Los Mercado intercambiaban los papeles y el pequeño, Rodrigo, se ponía el primero en el escenario para, sin coleta, y con mucho reggea calentar las gargantas rotas de los 17.000 incondicionales que esperaban a su padre. El chico comparte una personalidad fría y unas letras castizas, que no castas, en sus formas con el padre. Eso sí, no parece haberse influenciado mucho por él y los amigos que le secundaban en el escenario. Es un tipo espigado que sin rastas y con ropajes sencillos forma melodías procedentes del otro lado del atlántico y que ha heredado el talento familiar para la música. Rodrigo Mercado es la evolución de un salto de 30 años de cambios  en la música y donde los ritmos marcados y melódicos del reggea y el hip hop se adueñaron de las calles de los barrios humildes de Madrid.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Almodóvar y McNamara – ¡Cómo está el servicio… de señoras! (1983)


Hace cosa de algo más de 30 años (cerca de 35, vaya), con la espuma pijopop de la Movida despegando en la capital madrileña, a un tipo se le ocurrió que sería muy divertido travestirse, convencer a un amigo para que hiciera lo propio, y subirse ambos al escenario del Rockola para cantar canciones horrendas, sin tener ni puta idea de composición, ni de interpretación, ni de nada que no fuera hacer el moñas, en general. El tipo en cuestión se llamaba Pedro Almodóvar, y el amigo Fabio McNamara.

No ocultaré, desde el minuto cero, mi aversión por este dúo. Quiero decir, el cine de Almodóvar nunca me ha gustado, pero comparado con esto, el hombre es poco menos que Akira Kurosawa. Y McNamara tiene el dudoso honor de haber sido el borracho más soplagaitas de la Movida, que puso el último clavo en un ataúd ya casi terminado de fabricar. Así que, qué queréis, lo disfruto mucho insultándoles.

La ventaja del nuevo formato del blog es que no nos vemos obligados a despiezar canción por canción un disco, lo cual es maravilloso, porque así puedo escuchar esto por encima y sin sufrir mucho de ETS en los oídos. ¡Cómo está el servicio… de señoras! es una suerte de recopilación de los ¿grandes éxitos? (les gustaba mucho el término… incluso Alaska y los Pegamoides titularon así, olé su coño moreno, a su único disco de estudio) que el grupo tenía en su haber. O sea, básicamente, de intentar sacar pasta lanzando un disco de estudio con las chorradas que hacían en directo.

domingo, 5 de octubre de 2014

Coraluna - Más que personal (2013)



¿Recordáis aquella infame campaña del poderoso lobby anti-invidentes que nos intentó convencer de que los ciegos no saben cantar? ¿No? Pues tuvo que ocurrir, porque eso lo único que explica la existencia de este disco.

Analicemos la portada detenidamente. ¿Quién leches ha diseñado esto? En serio, a mi me dan esto y lo primero que pregunto es quién es CoraLuna y cómo ha muerto. Coraluna es un ángel del sielo, obviamente, pero están de recortes en el más allá y solo hay alas borrosas. O eso o la tía va ahí en plan colibrí tó ciclada y las bate tan deprisa que no se ven bien. La elección de fuente es tan poco acertada que en alguna parte, el creador de Comic Sans suspiró aliviado. Me gusta la sombra de "CoraLuna" porque supongo que pretende dar a todo aquel que la vea una ventana al mundo de los hipermétropes. Pero ya basta de hablar de esto.

El caso es que Coraluna lleva tiempo siendo una figura importante dentro de la mitología rockritiquiana: hará un año (o no, quién sabe), George se hallaba escuchando alegremente a los Pink Floyd, porque es un fan del prog muy mainstream, en Spotify. Pero su serena felicidad fue turbada por un anuncio sobre el nuevo single de esta señora, "Tengo Derecho". Como todo joven que aspira a ser un famoso periodista, supongo, George decidió twittear su desgracia, diciendo algo así como que "quién diablos era esta señora para interrumpir a Pink Floyd". El caso es que los tres fans de Coraluna, que probablemente estaban patrullando el ciberespacio en busca de mensajes ofensivos se percataron de tal afrenta, e inmediatamente pusieron a Pink Floyd a la altura del betún, como es obvio. Muchas lágrimas después, sólo nos queda el recuerdo y, ahora, esta crítica.

El disco es un bostezo de cuarenta minutos de duración que no vale ni para Cadena Dial, siendo francos y honestos. Para empezar, si esta mujer no fuera ciega, probablemente no hubiera llegado a Operación Triunfo, que como todos sabemos es un programa que se emitía en la cadena de la mugre, Telecinco. Así que donde pone desgracia, ellos leen d€$gracia, porque son muy modernos. Y así les pasa.

miércoles, 1 de octubre de 2014

3x1: Soda Stereo/Gustavo Cerati

Llevamos unos seis meses sin publicar nada, debido a lo que voy a llamar "compromisos educativos", primero, y "hastío estival" después. Podéis echarle la culpa a Spartan George que para eso está.

Sin embargo, hace unas semanas, me enteré de la muerte del hombre que consiguió que dejara de pensar que la música en español iba a ser siempre necesariamente inferior a la anglosajona. Su originalidad, su status de pionero del rock en este idioma, su increíble habilidad lírica, fueron definitivamente únicas. George y yo estuvimos de acuerdo en que Rockrítico había de volver, aunque sólo fuera para homenajear al genio. Tras unos días de arduas negociaciones con viejos y nuevos miembros de la página, acabamos planeando una vuelta completa al blog.

En cualquier caso, vamos a lo que vamos. Gustavo Cerati, en tres discos. Adiós, maestro.

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